Población de vicuñas en Perú alcanza los 364 mil ejemplares, pero enfrenta nuevos retos de conservación
El V Censo Nacional 2025 revela un crecimiento del 74,5% respecto a 2012. Sin embargo, el informe advierte que casi el 90% de estos animales habita fuera de áreas protegidas y alerta sobre amenazas crecientes como la sarna, la caza furtiva y la alteración de sus ecosistemas.
El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) presentó los resultados del V Censo Nacional de Vicuñas 2025, confirmando que el Perú alberga hoy a 364.467 ejemplares distribuidos en 16 departamentos. Esta cifra representa un aumento del 74,5% en comparación con los 208.899 registrados en el último censo de 2012, y consolida a la especie como uno de los mayores éxitos de recuperación de fauna silvestre a nivel global, recordando que en 1964 apenas quedaban unos 5.000 ejemplares en el territorio nacional.
El crecimiento poblacional promedio ha sido del 5,6% anual en el periodo comprendido entre 1994 y 2025. No obstante, el informe elaborado con apoyo del Proyecto Puna Resiliente (con financiamiento del Fondo Verde para el Clima) advierte que durante la última década este incremento ha sido más gradual, lo que podría indicar un acercamiento hacia la estabilización de la curva de crecimiento poblacional. El conteo directo se realizó entre setiembre y octubre de 2025 y abarcó 89 provincias y 352 distritos.
Desigualdad regional y el rol de las comunidades
La distribución geográfica del camélido revela marcadas diferencias. Arequipa lidera el conteo con 81.575 individuos (22,4%), experimentando un gran salto desde las 15.213 vicuñas contabilizadas en 2012. Le siguen Ayacucho con 64.141 ejemplares (un leve crecimiento del 3%) y Huancavelica con 56.473. En contraste, departamentos como Lima (-63%), Ica (-86%) y Huánuco (-31%) sufrieron severos retrocesos que el SERFOR atribuye a problemas como la baja densidad, una ubicación marginal, la debilidad de las organizaciones locales, la sarna y la caza furtiva.
Uno de los datos más reveladores es que el 89% de la población total (325.006) fue censada fuera de áreas protegidas. Solo 39.461 vicuñas residen en siete Áreas Naturales Protegidas del país. Esto evidencia que el peso de la conservación recae casi enteramente sobre los hombros de las comunidades campesinas y los titulares de manejo. Actualmente, el 71% de las vicuñas vive en estado silvestre y un 29% se encuentra bajo modalidad de semicautiverio. A nivel reproductivo, el informe interpreta como favorable que el 61% de la población se agrupa en familias, predominando hembras y crías.
Nuevas amenazas y hoja de ruta
A pesar de las cifras demográficas alentadoras, la especie enfrenta amenazas críticas que limitan tanto su supervivencia como el aprovechamiento comercial de su fibra. A nivel sanitario, enfermedades como la sarna, la fasciola y la caspa causan mortalidad. En cuanto al hábitat y clima, se registran menos fuentes de agua, sequías y degradación sistemática de pastizales y bofedales. A esto se suman problemas de fauna exótica (perros ferales), atropellos, minería ilegal y caza furtiva. Incluso, en la provincia de Caylloma (Arequipa), se han reportado conflictos territoriales por recursos forrajeros y agua con productores alpaqueros.
El aspecto socioeconómico también plantea retos. Aunque la fibra de vicuña tiene un altísimo valor en el mercado, los beneficios económicos que perciben muchas comunidades siguen siendo limitados debido a dificultades para el acceso a mercados y la falta de valor agregado.
Frente a este escenario, el documento técnico del SERFOR propone una hoja de ruta con ejes estratégicos que incluyen la mejora del hábitat, la implementación de un sistema nacional de vigilancia sanitaria, el fortalecimiento de la cadena de valor y el impulso a la investigación. Desde el sector comunal, Fredy Meza Huyhua, presidente de ANCOVIH, incluye un pedido urgente en el epílogo del documento para aplicar medidas inmediatas contra la sarna y pide una mayor articulación entre las comunidades, el Estado y el sector privado.






