Moquegua consolida dos Áreas de Conservación Regional para blindar sus ecosistemas y fuentes hídricas

Moquegua consolida dos Áreas de Conservación Regional para blindar sus ecosistemas y fuentes hídricas

19 Oct 2026
Manuel Boluarte
Manuel Boluarte
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Gerenta regional de Recursos Naturales, María Barrios, detalló los avances del ACR Lomas y Desierto Costero y del ACR Huaynaputina-Ticsani, iniciativas que integran un corredor biológico clave y promueven la cogestión comunal frente a la presión minera y la expansión informal.

Moquegua avanza de manera decisiva en la consolidación de su patrimonio natural. Tras años de trabajo técnico originados en la identificación de once sitios prioritarios de conservación en 2012, el Gobierno Regional viene impulsando dos propuestas estratégicas de Áreas de Conservación Regional (ACR): una en el litoral y otra en la zona altoandina. En diálogo exclusivo con Inforegión, la gerenta regional de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente, María Barrios, explicó los hitos técnicos, los mecanismos de financiamiento y el trabajo participativo que sustentan estos procesos antes del cambio de gestión regional.

Lomas y Desierto Costero: luz verde a la primera etapa

El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) otorgó formalmente la conformidad técnica a la Etapa I de la propuesta de ACR Lomas y Desierto Costero, una iniciativa que busca proteger más de 62 mil hectáreas en el sur del país. El polígono propuesto comprende cinco sectores específicos: Amoquinto, Huacaluna, Osmore, Tillandsial y Jaguay, abarcando jurisdicciones de las provincias de Mariscal Nieto (distrito de San Antonio) e Ilo (distritos de Ilo, Pacocha y El Algarrobal).

Según detalló Barrios, superar esta primera fase implicó delimitar cartográficamente los sectores y levantar información sobre las condiciones locales de humedad y lloviznas que permiten el desarrollo de comunidades vegetales únicas. Asimismo, se realizaron recortes a los polígonos iniciales para excluir áreas afectadas por invasiones o ampliaciones agrícolas informales. Con la aprobación del Sernanp, la propuesta ingresa a su segunda etapa, centrada en estudios biológicos de flora y fauna y en talleres de socialización con organizaciones civiles y gobiernos locales.

El área posee un alto valor ecológico al representar ecosistemas del desierto costero y tillandsiales adaptados a la extrema aridez, destacando la presencia de especies de distribución restringida como la Puya de Amoquinto (Puya hoxeyi). Además, los sectores Amoquinto y Huacaluna forman parte de ecosistemas frágiles reconocidos por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), que aportan servicios vitales como la captación de agua de neblina, la regulación microclimática y el control de la erosión.

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Huaynaputina-Ticsani: cogestión altoandina y protección del agua

En la zona alta del departamento, la propuesta del ACR Huaynaputina-Ticsani se encuentra en una etapa técnica aún más avanzada. El expediente técnico ya está estructurado y el equipo regional trabaja actualmente en el levantamiento final de observaciones ante el Sernanp dentro de la segunda etapa del proceso.

Este avance se complementó con el desarrollo del II Encuentro de Autoridades Impulsoras del ACR Huaynaputina-Ticsani, realizado en la sede del Gobierno Regional de Moquegua con directivos comunales de distritos como San Cristóbal, Carumas, Cuchumbaya, Quinistaquillas, Matalaque, Chojata y sectores de Anáscapa. Durante las mesas de trabajo, las comunidades manifestaron su respaldo al establecimiento del área, motivadas por la necesidad de proteger sus fuentes de agua, bofedales y pastizales frente a la expansión de concesiones y actividades mineras en la cuenca.

En el encuentro se abordaron temores recurrentes sobre la tenencia de la tierra, aclarándose que la categoría de ACR no despoja a las comunidades de sus propiedades comunales ni impide sus actividades productivas tradicionales. Para ilustrar los beneficios de la conservación, un especialista del ACR Vilacota-Maure (Tacna) compartió experiencias sobre cómo la gestión participativa ha facilitado la canalización de proyectos públicos, mejoras en vías de acceso, electrificación con paneles solares, tecnificación en la esquila de camélidos y el aprovechamiento de recursos turísticos como aguas termales y miradores para el avistamiento del cóndor.

Alianzas técnicas y sostenibilidad presupuestal

Ambos procesos cuentan con el acompañamiento técnico de la organización Conservación Amazónica (ACCA), mediante un convenio a cinco años que incluye el soporte financiero de Andes Amazon Fund y Re:wild, así como la asignación de especialistas en campo que colaboran directamente con la gerencia regional.

Para asegurar que estas áreas no dependan exclusivamente de la cooperación internacional ni queden desatendidas tras el término de la actual gestión, la gerencia gestionó con las áreas de Planeamiento y Presupuesto la apertura del Programa Presupuestal 057, específico para la conservación de la diversidad biológica y áreas protegidas. De acuerdo con María Barrios, este mecanismo permite dotar a las futuras ACR de una partida financiera institucional inicial y canalizar donaciones de forma transparente, garantizando la continuidad operativa y la contratación de guardaparques para consolidar un corredor ecosistémico integral que enlace desde el desierto costero hasta la cordillera volcánica moqueguana.

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