El Niño: recupera ecosistemas altoandinos para asegurar el agua
El sector Ambiente, mediante el Sernanp, impulsa la recuperación de ecosistemas altoandinos y proyectos de siembra y cosecha de agua en Arequipa, Lima y La Libertad para fortalecer la regulación hídrica frente a eventos climáticos extremos.
Frente al riesgo que representan los eventos climáticos extremos asociados al Fenómeno El Niño, el Ministerio del Ambiente (Minam) fortalece la seguridad hídrica mediante la recuperación de ecosistemas altoandinos y la aplicación de los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (Merese). La estrategia busca que la conservación de las fuentes naturales de agua se traduzca en beneficios concretos para las poblaciones que dependen de ellas.
A través del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), el Minam impulsa acciones de siembra y cosecha de agua en áreas naturales protegidas de Arequipa, Lima y La Libertad. Estas intervenciones combinan conocimientos ancestrales con infraestructura natural para captar, infiltrar, almacenar y regular el recurso hídrico desde las cabeceras de cuenca.
La estrategia cobra especial importancia debido al escenario climático previsto para los próximos meses. El Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene la alerta por El Niño Costero y ha advertido que el evento podría continuar hasta abril de 2027, con una probabilidad mayor de alcanzar una magnitud fuerte.
Arequipa: inversión supera los S/6,5 millones
Uno de los principales proyectos se desarrolla en la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, en Arequipa. Desde 2022, en el marco del MERESE-H suscrito con el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Arequipa (Sedapar), se ejecuta un programa de infraestructura natural cuya inversión supera los S/6,57 millones.
Las acciones desarrolladas incluyen la puesta en funcionamiento de 32 cochas, la construcción de 41.28 kilómetros de canales rústicos y 37.83 kilómetros de zanjas de infiltración, además de la intervención de 765 hectáreas de bofedales.
Estas obras tienen un impacto directo sobre la disponibilidad del recurso hídrico. De acuerdo con el Minam, las intervenciones contribuyen al abastecimiento de agua de 21 comunidades y de la ciudad de Arequipa, al favorecer la capacidad de los ecosistemas para almacenar y regular el agua.
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Los bofedales, lagunas y otros ecosistemas altoandinos cumplen una función esencial en la regulación hídrica. Su recuperación permite mejorar la retención e infiltración del agua durante la temporada de lluvias y favorecer su disponibilidad durante los periodos secos.
El Minam sostiene que esta infraestructura natural constituye una alternativa estratégica frente a los efectos de la variabilidad climática, pues permite trabajar con las propias características del territorio en lugar de depender exclusivamente de grandes obras de infraestructura convencional.
Lima recupera bofedales de la cuenca del Cañete
Una intervención similar se ejecuta en la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas, en Lima. En este caso, el Sernanp desarrolla acciones mediante un Mecanismo de Retribución por Servicios Ecosistémicos Hídrico (Merese-H) establecido con la EPS Emapa Cañete.
El proyecto cuenta con una inversión de S/810.033,88 y beneficia a 226 comuneros y comuneras de los distritos de Miraflores, Vilca, Alis y Carania.
Entre las medidas implementadas figuran la instalación de más de 13,000 metros de cercos, la revegetación de áreas degradadas, la construcción de alrededor de 400 barreras para proteger bofedales y la ejecución de 900 metros de zanjas de infiltración.
El objetivo es recuperar más de 60 hectáreas de bofedales y mejorar la regulación hídrica de la cuenca del río Cañete. De esta manera, la conservación de los ecosistemas se vincula directamente con la disponibilidad futura del agua para las poblaciones y actividades económicas que dependen de esta cuenca.
La experiencia forma parte de una política más amplia de recuperación de ecosistemas estratégicos. En marzo, el Minam informó que un proyecto desarrollado en la cuenca media del río Vilcanota, en Cusco, permitirá recuperar 1,333 hectáreas de ecosistemas altoandinos y aumentar el caudal durante el estiaje en aproximadamente 2,2 millones de metros cúbicos.
La conservación se convierte en una retribución
La estrategia del Minam también incorpora una modalidad novedosa de los Merese. En el Santuario Nacional de Calipuy, en La Libertad, fueron suscritos dos acuerdos con las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS) de El Molle y El Zaile.
Se trata de los primeros Merese no financieros a nivel nacional. A diferencia de los mecanismos tradicionales, en los que existe una compensación económica por la conservación de los servicios ecosistémicos, en este modelo la retribución se concreta mediante la participación voluntaria de la población.
Las comunidades asumen acciones de prevención de incendios, protección de fuentes de agua, conservación y vigilancia de los ecosistemas. El esquema beneficia a aproximadamente 140 familias y fortalece la participación local en el cuidado de las fuentes hídricas.
Este modelo evidencia que la seguridad hídrica no depende únicamente de la inversión pública o de la ejecución de obras. También requiere la participación de quienes viven en los territorios donde se originan y regulan los recursos naturales.
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La experiencia de Calipuy adquiere especial relevancia debido a que este santuario alberga ecosistemas altoandinos estratégicos para la conservación del agua. En junio, el Estado también recuperó áreas ocupadas ilegalmente dentro de esta área natural protegida, debido al riesgo que esas invasiones representaban para los ecosistemas y las fuentes hídricas.
Ecosistemas altoandinos frente al cambio climático
La recuperación de bofedales, lagunas, pastizales y otros ecosistemas altoandinos constituye una pieza importante de la política de adaptación climática del país. Estos espacios no solo almacenan y regulan agua, sino que también albergan biodiversidad y sostienen actividades desarrolladas por las poblaciones rurales.
El Minam ha destacado que los ecosistemas naturales cumplen funciones esenciales para garantizar la disponibilidad de agua y enfrentar los efectos del cambio climático. En el caso de los humedales, por ejemplo, su conservación permite regular el recurso hídrico, recargar acuíferos, controlar inundaciones y proteger la biodiversidad.
Por ello, la estrategia frente a El Niño no se limita al monitoreo meteorológico o a la preparación ante lluvias intensas. También comprende fortalecer la capacidad de los ecosistemas para resistir periodos de variabilidad climática y garantizar servicios fundamentales para la población.
El Gobierno viene desarrollando, además, otras medidas preventivas. En junio, el Minam anunció la implementación de modernos radares meteorológicos en Piura e Ica, mediante el Senamhi, para mejorar el monitoreo de lluvias, fortalecer las alertas tempranas y reducir los riesgos asociados a inundaciones.
En este escenario, la recuperación de ecosistemas altoandinos representa una inversión de largo plazo. La infraestructura natural permite almacenar agua, proteger las cabeceras de cuenca y mantener los servicios ecosistémicos que sostienen a ciudades y comunidades.
La apuesta del Minam consiste así en convertir la conservación de la naturaleza en una herramienta concreta de prevención. Ante un Fenómeno El Niño que podría prolongarse hasta 2027, proteger los ecosistemas que regulan el agua deja de ser únicamente una tarea ambiental y se convierte en una medida de seguridad hídrica y resiliencia climática para el Perú.
Ante un Fenómeno El Niño que podría prolongarse hasta 2027, la recuperación de ecosistemas altoandinos se consolida como una medida clave de seguridad hídrica y resiliencia climática. Revisa aquí más claves sobre la prevención frente a El Niño en el Perú.






