Vicuñas en áreas protegidas crecen 41,2 % y alcanzan récord

Vicuñas en áreas protegidas crecen 41,2 % y alcanzan récord

17 Ago 2026
Redacción RS
Redacción RS

Las vicuñas en áreas protegidas del Perú crecieron 41,2% y alcanzaron un récord de 40.738 ejemplares, según el V Censo Nacional. Salinas y Aguada Blanca concentran casi el 89% de la población registrada.

La población de vicuñas en áreas naturales protegidas del Perú creció 41,2% en un año y alcanzó una cifra récord. Según el V Censo Nacional de Vicuñas, realizado en 2025, en estos espacios se contabilizaron 40.738 ejemplares, frente a los 28.856 registrados en 2024.

El resultado confirma una tendencia favorable para la conservación de este camélido sudamericano, considerado uno de los principales símbolos de la fauna peruana. El trabajo fue desarrollado con participación del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), guardaparques, especialistas y comunidades altoandinas.

El incremento adquiere mayor relevancia si se considera el proceso histórico de recuperación de la especie. El V Censo Nacional de Vicuñas 2025, liderado por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), confirmó además más de 300.000 vicuñas distribuidas en 16 departamentos del país. En 2012, el registro nacional había contabilizado 208.899 ejemplares.

El crecimiento de la población dentro de las áreas protegidas evidencia la importancia de conservar los ecosistemas altoandinos donde encuentran alimento, agua y refugio.

Vicuñas en áreas protegidas: Salinas y Aguada Blanca concentra la mayor población

La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, ubicada en Arequipa, es el principal refugio de vicuñas dentro del sistema de áreas naturales protegidas. El último censo contabilizó 36.219 ejemplares, equivalentes al 88,9% del total registrado en estos espacios.

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El resultado confirma la importancia de esta reserva para la supervivencia de la especie. El censo nacional también reportó que Arequipa fue la región con mayor cantidad de vicuñas, con 73.201 ejemplares, de los cuales 30.000 fueron registrados dentro de áreas naturales protegidas.

Entre los territorios que también forman parte del monitoreo se encuentran:

  • Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, en Ayacucho.
  • Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas.
  • Reserva Paisajística Subcuenca del Cotahuasi.
  • Coto de Caza Sunchubamba.
  • Santuario Histórico de Chacamarca.
  • Parque Nacional Huascarán.

En conjunto, estas siete áreas concentran una población que constituye una referencia para evaluar el estado de conservación de la especie en los ecosistemas altoandinos.

Comunidades cumplen papel clave en conservación de las vicuñas

El aumento de las poblaciones de vicuñas no puede atribuirse únicamente a la existencia de áreas protegidas. El modelo peruano incorpora la participación de las comunidades campesinas, que intervienen en las labores de vigilancia, manejo de pastizales y aprovechamiento sostenible de la fibra.

El V Censo Nacional de Vicuñas movilizó a 190 brigadistas y contó con la participación de organizaciones comunales y comunidades altoandinas en 236 distritos de 93 provincias. Las actividades de campo se desarrollaron mediante conteo directo total en 3.709 unidades censales.

Este trabajo permite conocer no solo cuántos animales existen, sino también su distribución, densidad, estructura poblacional y evolución. La información resulta fundamental para diseñar políticas de conservación y establecer medidas de manejo frente a las amenazas que enfrenta la especie.

La recuperación también tiene una dimensión económica. Miles de familias rurales de las zonas ubicadas por encima de los 3,800 metros sobre el nivel del mar dependen de actividades relacionadas con la vicuña. Por ello, la protección de la especie se vincula con el desarrollo sostenible de las comunidades altoandinas.

Vigilancia sanitaria busca frenar la sarna

El crecimiento poblacional también plantea nuevos desafíos. Uno de ellos es mantener saludables a las poblaciones de vicuñas frente a enfermedades como la sarna, que puede afectar a los animales y comprometer su supervivencia si no es detectada y atendida oportunamente.

Durante 2025, se reportaron 92 vicuñas afectadas por sarna en las áreas naturales protegidas. Los ejemplares fueron atendidos mediante cercos sanitarios, donde recibieron tratamiento especializado, alimentación y seguimiento hasta su recuperación.

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Los guardaparques tienen una función determinante en esta estrategia. Durante los tradicionales chaccus, actividades de captura y esquila de vicuñas bajo manejo autorizado, identifican animales con signos de enfermedad y coordinan su aislamiento y tratamiento.

El Sernanp articula estas acciones con los gobiernos regionales, Serfor y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), con el propósito de fortalecer los protocolos de vigilancia y respuesta sanitaria. También se emplea una dosificación desarrollada a partir de investigaciones científicas realizadas en Pampa Galeras.

Agua, pastizales y fibra sostienen la recuperación

La conservación de la vicuña peruana enfrenta además los efectos de la disponibilidad limitada de agua y las condiciones de los pastizales altoandinos. Para responder a este escenario, el Sernanp desarrolla medidas destinadas a mejorar las condiciones del hábitat.

Entre las acciones implementadas figuran la instalación de microrrepresas con geomembrana y la ampliación de 32 cochas, infraestructura que busca incrementar la disponibilidad de agua y favorecer la conservación de los pastos utilizados por las vicuñas.

El aprovechamiento sostenible de la fibra constituye otro componente de la estrategia. La vicuña produce una de las fibras animales más finas y valiosas del mundo, por lo que su manejo responsable permite generar oportunidades económicas sin recurrir a la caza de los ejemplares.

El caso peruano es considerado una de las experiencias de recuperación de fauna silvestre más exitosas de América Latina. La especie llegó a encontrarse al borde de la extinción hace más de medio siglo, pero la protección estatal y el trabajo con las comunidades permitieron revertir esa situación.

Ahora, el desafío consiste en sostener el crecimiento poblacional y proteger sus hábitats frente al cambio climático, la degradación de pastizales, la caza furtiva y las enfermedades. Los nuevos datos del censo permitirán actualizar los planes de manejo, ampliar el monitoreo y fortalecer las estrategias para garantizar que la conservación de vicuñas continúe beneficiando tanto a la biodiversidad como a las comunidades que habitan los Andes peruanos.

El desafío consiste en sostener el crecimiento poblacional y proteger sus hábitats frente al cambio climático, la degradación de pastizales, la caza furtiva y las enfermedades. Conoce también cómo avanzan otras estrategias de conservación de vicuñas en el Perú y revisa más reportes sobre biodiversidad andina.

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