Bosques del Araza: Cusco avanza en su protección regional

Bosques del Araza: Cusco avanza en su protección regional

10 Ago 2026
Redacción RS
Redacción RS

La región Cusco impulsa la creación del Área de Conservación Regional Bosques del Araza, una iniciativa que busca proteger más de 56.000 hectáreas de bosques montanos, ríos y ecosistemas amazónicos fundamentales para la seguridad hídrica y la biodiversidad del sur del Perú.

La conservación de los Bosques del Araza avanza hacia una nueva etapa en Cusco. El Gobierno Regional impulsa la creación de un Área de Conservación Regional (ACR) que abarcaría 56.179,91 hectáreas en el distrito de Camanti, provincia de Quispicanchi, un territorio considerado estratégico por su riqueza natural y por su papel en la regulación del agua.

La propuesta busca convertir este espacio en la sexta ACR de la región Cusco. El objetivo no solo es preservar los bosques y las especies que los habitan, sino también garantizar los servicios ecosistémicos que sostienen a las poblaciones locales y contribuyen a la disponibilidad de agua en una extensa zona del sur peruano.

Bosques del Araza: una fábrica de agua para Cusco

Uno de los principales atributos del territorio es su extraordinaria capacidad para captar y almacenar humedad. Camanti se encuentra en una de las zonas con mayores precipitaciones del Perú, condición que permite a los bosques montanos desempeñar una función esencial dentro de la cuenca del río Araza.

La vegetación ayuda a retener la humedad y favorece la infiltración del agua hacia el suelo, para luego liberarla gradualmente. De esta manera, los ecosistemas contribuyen a mantener los caudales y sostener la disponibilidad del recurso hídrico durante diferentes épocas del año.

Por esa razón, los Bosques del Araza son considerados una verdadera fábrica de agua. El río Araza atraviesa este territorio y sus recursos son aprovechados por poblaciones locales para actividades como el consumo humano, la agricultura y la pesca. Además, las condiciones ambientales de la zona favorecen cultivos como el cacao y el copoazú.

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La protección de estas cabeceras y bosques adquiere especial relevancia ante escenarios de cambio climático, alteración de los ciclos de lluvia y creciente presión sobre los recursos naturales.

Un refugio para cientos de especies

La importancia de esta futura área de conservación también está relacionada con su extraordinaria biodiversidad. Estudios y registros realizados en el territorio identifican más de 600 especies de plantas, 135 especies de aves y alrededor de 60 especies de mamíferos.

Entre la fauna destaca el oso de anteojos, especie amenazada que encuentra en estos bosques un hábitat fundamental. También se ha reportado la presencia de otras especies de gran importancia ecológica, entre ellas el jaguar, además de una amplia variedad de anfibios, reptiles, aves y mariposas.

Los ecosistemas comprenden principalmente bosques montanos, acompañados por una pequeña proporción de pajonales altoandinos. Esta combinación genera diferentes ambientes naturales y contribuye a mantener procesos ecológicos esenciales.

La flora también posee un alto valor. En los bosques de neblina prosperan árboles nativos, bromelias, orquídeas y otras especies adaptadas a condiciones de elevada humedad. La conservación de estos ambientes permite mantener no solo las especies individuales, sino también las relaciones ecológicas que hacen posible el funcionamiento del ecosistema.

El Araza conecta importantes áreas naturales

Otro argumento para impulsar la creación del ACR es su ubicación estratégica dentro de un amplio corredor de conservación andino-amazónico.

Los Bosques del Araza funcionan como un puente natural entre importantes espacios de conservación, entre ellos la Reserva Comunal Amarakaeri y el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Además, forman parte del corredor de conservación Vilcabamba-Amboró, que conecta ecosistemas de Perú y Bolivia.

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Esta conectividad es fundamental para la conservación de especies, pues permite mantener espacios continuos de hábitat y facilita el desplazamiento de la fauna entre diferentes ecosistemas.

La protección del territorio también tiene importancia para los peces que utilizan los ríos de la zona. Entre las especies de interés para la alimentación y el comercio de las poblaciones amazónicas figuran la doncella y el zúngaro, cuya reproducción depende de la conservación de los ambientes acuáticos.

Tala y minería ilegal amenazan los bosques

A pesar de su importancia ecológica, el territorio enfrenta presiones que podrían afectar su integridad. Entre las principales amenazas identificadas figuran las invasiones, la tala y la minería ilegal.

Estas actividades pueden generar pérdida de cobertura vegetal, apertura de trochas, alteración de los ecosistemas y contaminación de los cuerpos de agua. La afectación del río Araza tendría consecuencias tanto ambientales como económicas para las comunidades que dependen de sus recursos.

La experiencia de otras zonas amazónicas demuestra que la expansión de actividades ilegales puede acelerar la deforestación y fragmentar los bosques. Por ello, la creación de un área de conservación permitiría fortalecer las acciones de vigilancia, gestión territorial y protección de los recursos naturales.

En ese sentido, el establecimiento del ACR también podría generar oportunidades económicas para la población local mediante cadenas productivas sostenibles, contratación de guardaparques, técnicos y profesionales, además de actividades vinculadas con investigación, educación ambiental y aprovechamiento responsable de los recursos.

Para conocer más iniciativas sobre conservación regional, revisa este especial sobre nuevas áreas de conservación en el Perú y sigue la cobertura de República Sostenible sobre biodiversidad, bosques y seguridad hídrica.

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