Descubren nueva planta altoandina en Amazonas y Cajamarca
La planta altoandina Castilleja isidoroi fue identificada en el ecosistema Jalca, entre los 3,300 y 4,000 metros de altitud. Su distribución conocida es limitada y enfrenta amenazas ambientales.
Una nueva especie de planta altoandina endémica del norte del Perú fue identificada por investigadores de la Universidad Científica del Sur (UCSUR) y la Universidad de Washington. Se trata de Castilleja isidoroi, una especie de la familia Orobanchaceae que crece en el ecosistema Jalca, principalmente en zonas de Amazonas, Cajamarca y La Libertad.
El hallazgo fue publicado el 3 de septiembre de 2026 en la revista científica Phytoneuron, mediante un estudio de J. Mark Egger y Daniel B. Montesinos-Tubée. El trabajo también incluye una guía de las especies del subgénero Colacus de Castilleja presentes en los Andes de Sudamérica.
Castilleja isidoroi: una planta de la Jalca
La nueva especie habita entre los 3,300 y 4,000 metros sobre el nivel del mar, en ambientes húmedos y rocosos de la Jalca. Uno de los lugares donde fue identificada se encuentra en el distrito de Leymebamba, provincia de Chachapoyas, Amazonas, en la ruta hacia la Laguna de los Cóndores.
El investigador Daniel Montesinos-Tubée explicó que Castilleja isidoroi es una hierba perenne y hemiparásita. Esto significa que, aunque realiza parte de sus procesos para obtener recursos, establece conexiones con otras plantas para conseguir una porción de los nutrientes que necesita.
Puede alcanzar entre 60 centímetros y un metro de longitud y desarrolla raíces largas. Crece debajo de la cobertura de otras plantas, incluso en sectores rocosos de difícil acceso.
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Sus flores constituyen uno de sus rasgos más distintivos: presentan tonalidades que van del escarlata intenso al rojo violáceo, con una estructura alargada. También posee brácteas de colores más tenues y un crecimiento frecuentemente ramificado.
Una especie con distribución todavía limitada
Los investigadores han confirmado la presencia de Castilleja isidoroi en Amazonas, Cajamarca y La Libertad. En Amazonas se contabilizaron aproximadamente 15 a 20 individuos en un área de 50 metros cuadrados, mientras que en una localidad de Cajamarca se observaron ejemplares aislados y dispersos.
Estos registros todavía no permiten determinar con precisión el tamaño total de sus poblaciones. Una publicación de divulgación científica de la Universidad Científica del Sur señala que se conocen seis poblaciones, aunque para varias de ellas la información disponible sobre su abundancia es limitada.
La reducida distribución conocida hace necesario continuar con las exploraciones botánicas para establecer si existen otras poblaciones y conocer con mayor precisión el estado de conservación de la especie.
Los frutos son pequeñas cápsulas que pueden contener más de 100 semillas. Estas no son aptas para el consumo humano, debido a su toxicidad.
El descubrimiento tomó más de dos décadas
La identificación de la nueva especie fue el resultado de un proceso que comenzó mucho antes de su descripción científica. Durante la revisión de ejemplares conservados en herbarios, el botánico estadounidense J. Mark Egger encontró plantas que no encajaban claramente con las especies conocidas.
Algunos ejemplares habían sido registrados como Castilleja sp. u Orthocarpus sp., mientras otros fueron posteriormente relacionados con Castilleja vadosa. Una anotación de 1999, correspondiente a un ejemplar recolectado en Cajamarca, ya advertía que la planta era similar a C. vadosa, pero presentaba flores particularmente grandes.
Egger realizó posteriormente trabajo de campo en el norte peruano. La identificación comenzó a aclararse en 2023, cuando Montesinos-Tubée difundió fotografías de ejemplares recolectados en Chachapoyas. Egger reconoció entonces las características de las plantas que había estudiado anteriormente.
Nuevos registros fotográficos proporcionados por investigadores del Herbario CPUN de la Universidad Nacional de Cajamarca permitieron reunir más evidencia. Finalmente, en julio de 2025, Montesinos-Tubée encontró ejemplares con flores y frutos, elementos necesarios para completar la descripción de la especie.
Una planta que rinde homenaje a un botánico peruano
El nombre científico Castilleja isidoroi es un homenaje al botánico peruano Isidoro Sánchez Vega (1938-2015), quien fue profesor de la Universidad Nacional de Cajamarca y curador del Herbario CPUN.
Sánchez Vega fue además mentor de Montesinos-Tubée, quien lo conoció en 2003 durante trabajos de inventario forestal en la sierra de Morropón, Piura.
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Los investigadores proponen como nombre común El Pincel de Isidoro, en reconocimiento a la trayectoria del botánico y su contribución al conocimiento de la flora andina peruana.
El descubrimiento también amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de los Andes del norte del Perú, una región donde todavía existen especies vegetales que no han sido estudiadas completamente.
Sobrepastoreo e incendios amenazan su hábitat
La identificación de Castilleja isidoroi también pone atención sobre la necesidad de conservar la Jalca, ecosistema donde se desarrolla la especie.
Entre las amenazas señaladas por los investigadores figuran el sobrepastoreo, los incendios forestales, la expansión de las actividades humanas y el cambio climático. Debido a su distribución limitada y a la información todavía insuficiente sobre sus poblaciones, los autores consideran necesario evaluar su situación de conservación.
La conservación del hábitat también tiene importancia ecológica por las relaciones entre las plantas y sus polinizadores. Las flores de esta especie pueden atraer insectos y aves como los colibríes, que participan en la polinización y contribuyen al funcionamiento del ecosistema.
El hallazgo demuestra que la exploración científica de los ecosistemas altoandinos todavía puede revelar nuevas especies para la ciencia. Al mismo tiempo, conocer dónde viven estas plantas y cuáles son las presiones sobre sus hábitats proporciona información necesaria para orientar futuras investigaciones y acciones de conservación.






