Liolaemus yawar: nueva lagartija endémica es hallada en Puno
Liolaemus yawar fue identificada en las alturas de San Antonio de Putina. Los machos destacan por su intenso color rojo sangre y la especie solo ha sido registrada hasta ahora en esta zona del país.
Una nueva especie de lagartija fue incorporada al registro científico de la biodiversidad peruana tras ser identificada en las tierras altas de Puno, a más de 4,100 metros sobre el nivel del mar. Se trata de Liolaemus yawar, un reptil perteneciente al grupo Liolaemus montanus que, hasta el momento, solo ha sido registrado en una localidad de la provincia de San Antonio de Putina.
El hallazgo se produjo en el distrito de Putina, en una zona ubicada entre San Antonio de Putina y Mina Rinconada, dentro de un ecosistema de puna y pastizales altoandinos. La especie fue descrita formalmente en un estudio publicado el 26 de agosto de 2026 en la revista científica Acta Zoológica Lilloana, bajo el título 'Descubriendo la diversidad oculta: Una nueva especie de Liolaemus (Squamata: Liolaemidae) de las tierras altas del Perú'.
El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) destacó que el registro representa un nuevo aporte al conocimiento de la fauna de los Andes peruanos y demuestra que todavía existen especies por descubrir incluso en ecosistemas sometidos a diferentes presiones ambientales.
Por ahora, Liolaemus yawar es considerada endémica de Puno y del Perú, debido a que no se ha confirmado su presencia en ninguna otra localidad.
Lagartija endémica de Puno: color rojo inspiró su nombre científico
Uno de los elementos más llamativos de Liolaemus yawar es la coloración de los machos adultos, cuyo cuerpo presenta un intenso tono rojo sangre. Precisamente esta característica dio origen a su nombre científico.
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La palabra 'yawar' significa 'sangre' en quechua, una denominación que establece además un vínculo entre la nueva especie y el patrimonio cultural de los Andes, territorio donde desarrolla su ciclo de vida.
El reptil puede alcanzar una longitud de hasta 91,6 milímetros. Sin embargo, su identificación como una especie diferente no depende únicamente de su aspecto externo. Los investigadores analizaron una combinación de características morfológicas, patrones de coloración y rasgos de sus escamas que permitieron establecer diferencias con especies estrechamente relacionadas.
- Puede alcanzar hasta 91,6 milímetros de longitud.
- Los machos adultos presentan una intensa coloración rojo sangre.
- El nombre yawar proviene del quechua.
- Pertenece al grupo Liolaemus montanus.
- Su presencia solo ha sido confirmada hasta ahora en Putina, Puno.
ADN y evolución confirmaron la nueva especie
La descripción de Liolaemus yawar requirió algo más que una observación de campo. Para determinar que se trataba de una especie nueva para la ciencia, el equipo empleó evidencia molecular y análisis filogenéticos, además de la comparación de características morfológicas.
Esta combinación de métodos permite establecer las relaciones evolutivas entre diferentes poblaciones y determinar si las características observadas corresponden a una especie independiente o a una variación dentro de otra ya conocida.
La investigación fue desarrollada por científicos de Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Entre los autores figuran Cristian S. Abdala, Alejandro Laspiur, Álvaro J. Aguilar-Kirigin, Roberto C. Gutiérrez Poblete, Romina V. Semhan, Marcos M. Paz, Sebastián A. Quinteros, José A. Cerdeña, Ling D. Huamaní-Valderrama, Pablo Valladares-Faúndez, Damien Esquerré y Juan C. Chaparro.
El trabajo evidencia, además, la importancia de combinar el conocimiento de investigadores de distintos países para estudiar la diversidad de los Andes centrales, una región donde las fronteras políticas no coinciden con la distribución natural de muchas especies.
Vive entre rocas y pastizales altoandinos
Liolaemus yawar habita en ambientes de puna y pastizales altoandinos, donde las condiciones ambientales son particularmente exigentes. Los ejemplares observados se desplazan entre rocas y utilizan madrigueras como refugio.
Su presencia a unos 4,132 metros sobre el nivel del mar revela la capacidad de estos reptiles para desarrollarse en ambientes de elevada altitud, caracterizados por bajas temperaturas, fuerte radiación solar y una marcada variación térmica entre el día y la noche.
No obstante, los científicos advierten que todavía existe información insuficiente sobre la historia natural de la especie. Se requiere conocer con mayor precisión su distribución geográfica, alimentación, comportamiento, reproducción y tamaño poblacional.
La reducida distribución conocida también hace necesario continuar las exploraciones. Futuras expediciones podrían descubrir nuevas poblaciones y ampliar el territorio actualmente atribuido a Liolaemus yawar.
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Por ello, el hallazgo constituye tanto un descubrimiento científico como un punto de partida para nuevas investigaciones sobre los ecosistemas altoandinos de Puno.
El hallazgo refuerza la conservación de los Andes
Para el Sernanp, el descubrimiento demuestra que la biodiversidad peruana aún guarda especies que permanecen sin estudiar o describir científicamente. La institución subrayó que estos hallazgos no se limitan a las áreas naturales protegidas, pues también pueden producirse en territorios que no forman parte del sistema nacional de conservación.
La situación de Liolaemus yawar requiere, sin embargo, mayor investigación antes de establecer su estado de conservación. El hecho de que solo exista un registro confirmado no permite determinar por sí mismo si la especie se encuentra amenazada, ya que todavía se desconoce si existen otras poblaciones en zonas cercanas.
El descubrimiento también se suma a una serie de investigaciones recientes que revelan la diversidad oculta de los reptiles peruanos. En 2025, una investigación de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa describió otra especie de Liolaemus de la cadena volcánica del sur peruano, registrada entre 4,135 y 5,400 metros de altitud.
Estos hallazgos muestran que los ecosistemas de alta montaña todavía ofrecen importantes oportunidades para la investigación científica. En el caso de Liolaemus yawar, la pequeña lagartija de color rojo sangre se convierte en un nuevo símbolo de esa biodiversidad poco conocida.
Su descubrimiento plantea ahora una pregunta para la ciencia y la conservación: ¿cuántas otras especies de los Andes peruanos permanecen todavía por descubrir?






