ANA analiza por primera vez el agua del glaciar Quelccaya
La ANA evalúa la calidad del agua del glaciar Quelccaya en la quebrada Killahuasi, en Cusco, mediante análisis microbiológicos, fisicoquímicos y de metales pesados. Los resultados servirán para vigilar los efectos del cambio climático sobre esta fuente hídrica.
La calidad del agua del glaciar Quelccaya, en la región Cusco, se encuentra bajo evaluación mediante un monitoreo histórico realizado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA). La intervención busca conocer las condiciones del recurso hídrico en las inmediaciones de uno de los principales ecosistemas glaciares de los Andes peruanos y generar información científica para fortalecer su conservación.
De acuerdo con la información difundida por la Agencia Andina, los especialistas de la Autoridad Administrativa del Agua Urubamba Vilcanota y la Administración Local de Agua (ALA) Sicuani desarrollan trabajos de campo en la quebrada Killahuasi, ubicada en el entorno del glaciar Quelccaya. La evaluación incluye la toma de muestras para determinar las características microbiológicas, fisicoquímicas y la posible presencia de metales pesados.
La iniciativa cobra especial importancia ante el retroceso de los glaciares peruanos y sus consecuencias para la disponibilidad de agua dulce. Conocer la composición del agua en las cabeceras de cuenca permitirá identificar posibles alteraciones, establecer una referencia para futuras comparaciones y respaldar las decisiones de las autoridades responsables de la gestión hídrica.
¿Qué evaluará la ANA en la quebrada Killahuasi?
El trabajo técnico contempla la recolección de muestras en el efluente de la laguna Killahuasi, cuyas aguas forman parte del entorno hidrológico del glaciar. Los análisis permitirán examinar diferentes indicadores de calidad y determinar si existen elementos que puedan comprometer las condiciones naturales del recurso.
La evaluación microbiológica busca identificar indicadores relacionados con la presencia de microorganismos; el análisis fisicoquímico permite conocer propiedades como la acidez, la conductividad y otros parámetros relevantes. Por su parte, la búsqueda de metales pesados ayudará a establecer si existen concentraciones que requieran atención ambiental.
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Las muestras recolectadas durante la intervención serán procesadas en un laboratorio acreditado, según la información oficial difundida sobre la campaña. Este procedimiento resulta fundamental para obtener resultados técnicamente confiables, que puedan utilizarse como referencia en la vigilancia de los recursos hídricos.
Sin embargo, la toma de muestras no significa que se haya confirmado contaminación en la zona. La identificación de posibles riesgos dependerá de los resultados analíticos y de su comparación con los estándares ambientales aplicables. Por ello, los hallazgos deberán interpretarse con base en la evidencia científica y las características propias de estas aguas de alta montaña.
Quelccaya, una reserva estratégica de agua dulce
El glaciar Quelccaya se ubica en la cordillera Vilcanota, entre las provincias cusqueñas de Canchis y Quispicanchi. Su importancia va más allá de su dimensión paisajística: constituye una reserva natural de agua y un componente esencial de los ecosistemas altoandinos.
Una investigación presentada en marzo de 2026 por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) reveló que el glaciar perdió el 58% de su superficie en cuatro décadas, al pasar de aproximadamente 100 a 42 kilómetros cuadrados. El estudio también estimó que el casquete conserva unos 2.430 millones de metros cúbicos de agua.
Esta reserva alimenta sistemas hídricos vinculados con las cuencas del Vilcanota-Urubamba y del Inambari, fundamentales para los ecosistemas y las poblaciones de Cusco y Puno. Por ello, conocer tanto la cantidad como la calidad del agua resulta indispensable para comprender los cambios que experimenta el territorio.
El retroceso glaciar también modifica las condiciones de contacto entre el agua, el hielo y las formaciones rocosas que quedan expuestas. Estas transformaciones pueden alterar la composición química de las aguas y generar nuevos desafíos para la vigilancia ambiental.
Cambio climático y riesgos para las fuentes hídricas
La reducción de la superficie glaciar constituye una señal de los efectos del cambio climático en los Andes peruanos. El aumento de las temperaturas acelera la pérdida de hielo y transforma progresivamente los sistemas naturales que regulan el almacenamiento y la liberación del agua.
A estos procesos se suman las posibles presiones derivadas de actividades humanas, los residuos y otras fuentes de alteración ambiental. Por eso, el monitoreo debe considerar tanto la evolución del glaciar como las condiciones de las lagunas, quebradas y ríos conectados con su entorno.
Una investigación divulgada por el Inaigem advirtió que el retroceso de los glaciares puede dejar expuestas rocas capaces de generar drenaje ácido de roca cuando entran en contacto con el agua y el oxígeno. Este proceso puede modificar la calidad de ríos, lagunas y otras fuentes hídricas, aunque su presencia y alcance deben establecerse mediante evaluaciones específicas.
En este contexto, el monitoreo de Killahuasi permitirá ampliar el conocimiento sobre las condiciones del agua en una zona especialmente sensible a las variaciones climáticas. La información será relevante para distinguir los cambios naturales de aquellos que puedan representar riesgos para los ecosistemas o los usuarios del recurso.
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Estaciones científicas para vigilar el retroceso glaciar
Además de evaluar la calidad del agua, los especialistas inspeccionaron las estaciones de monitoreo hidrométrico, meteorológico y glaciológico instaladas en el área. Estos equipos permiten registrar información sobre las condiciones climáticas, el comportamiento de las cuencas altoandinas y la evolución del hielo.
Las mediciones contribuyen a comprender cómo cambian las fuentes hídricas a lo largo del tiempo y qué consecuencias pueden tener esas variaciones para la planificación del agua. La información obtenida también puede respaldar medidas de adaptación frente al calentamiento global y orientar intervenciones preventivas en territorios vulnerables.
Estas actividades se enmarcan en el Proyecto Cuenca Amazónica, relacionado con la implementación del Programa de Acciones Estratégicas de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, con participación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. En Perú, la ejecución está a cargo de la ANA.
Resultados orientarán la protección del agua en Cusco
Los resultados de los análisis permitirán fortalecer la información disponible sobre la calidad del agua en el entorno de Quelccaya y contribuirán a mejorar la vigilancia de las fuentes hídricas de montaña. Su utilidad dependerá también de la continuidad de las evaluaciones y de la comparación con futuras mediciones.
Para las autoridades, contar con datos confiables resulta clave para anticipar escenarios de escasez, identificar posibles alteraciones y priorizar acciones de conservación. La coordinación con las comunidades y otras instituciones será igualmente importante para proteger las cabeceras de cuenca.
El desafío consiste en preservar no solo el hielo que permanece en Quelccaya, sino también los ecosistemas que dependen de él. En un escenario de retroceso glaciar y cambio climático, conocer el estado del agua representa un paso necesario para proteger la seguridad hídrica de las poblaciones andinas y amazónicas.






