Parque Nacional Huascarán: firman acuerdo de protección
El acuerdo entre Antamina y el Sernanp contempla ocho años de acciones de conservación, restauración y monitoreo ambiental en el Parque Nacional Huascarán, específicamente en el sector Pongos II, en Áncash. La iniciativa busca fortalecer la protección de los ecosistemas de montaña y aportar al desarrollo sostenible de las comunidades cercanas.
El Parque Nacional Huascarán, uno de los espacios naturales más emblemáticos del Perú, contará con un nuevo impulso para la conservación de sus ecosistemas tras el compromiso asumido por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) y la compañía minera Antamina. Ambas instituciones suscribieron un Acta de Compromiso Interinstitucional para avanzar en la implementación del Plan de Compensación Ambiental dentro de esta área natural protegida de la región Áncash.
El documento establece las bases para continuar el trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado mediante acciones destinadas a recuperar ecosistemas, realizar seguimiento ambiental y fortalecer la protección de la biodiversidad. Las intervenciones se concentrarán en el sector Pongos II y tendrán una proyección de ocho años, de acuerdo con la información difundida el 14 de octubre de 2026.
El compromiso constituye una nueva etapa de la cooperación entre ambas instituciones. El siguiente paso será elaborar un convenio específico que determine las condiciones técnicas y operativas para ejecutar las actividades previstas, así como las responsabilidades correspondientes.
La iniciativa adquiere relevancia porque el parque protege ecosistemas de alta montaña esenciales para la regulación hídrica, la conservación de especies y el equilibrio ambiental de los Andes peruanos.
¿Qué acciones contempla el Plan de Compensación Ambiental?
El plan prevé desarrollar actividades de conservación, restauración ecológica y monitoreo ambiental en Pongos II. Estas intervenciones buscan contribuir a la recuperación de los ecosistemas y generar información que permita evaluar sus condiciones a lo largo del tiempo.
La restauración ecológica comprende medidas orientadas a recuperar las características y funciones de ambientes que han sufrido alteraciones. Su aplicación requiere considerar las condiciones del territorio, las especies presentes y la capacidad natural de regeneración de los ecosistemas.
Por su parte, el monitoreo ambiental permitirá realizar un seguimiento de los cambios que se produzcan durante la ejecución del plan. La información obtenida será importante para evaluar los resultados de las intervenciones y ajustar las medidas de manejo cuando sea necesario.
Aunque el acta establece compromisos para avanzar hacia la implementación del plan, los resultados concretos dependerán de la ejecución de las acciones previstas y de su evaluación durante los ocho años de trabajo.
El acuerdo también plantea articular la protección de los glaciares, las montañas y las cabeceras de cuenca con el desarrollo de las actividades económicas de las poblaciones locales. Estos componentes están estrechamente relacionados, debido a que los ecosistemas de montaña sostienen procesos naturales de los que dependen comunidades y actividades productivas de Áncash.
Huascarán: un ecosistema clave para el agua y la biodiversidad
El Parque Nacional Huascarán abarca aproximadamente 340.000 hectáreas de la cordillera Blanca y comprende territorios de diez provincias de Áncash. Según información del Sernanp, alberga 712 glaciares, 434 lagunas, 901 especies de flora, 201 especies de aves y 25 especies de mamíferos.
Esta diversidad convierte al área protegida en un espacio estratégico para la conservación de los ecosistemas altoandinos. Sus glaciares y lagunas forman parte de un sistema natural que contribuye al abastecimiento de agua y sostiene procesos ecológicos fundamentales para los valles de la región.
La importancia del parque también ha sido reconocida internacionalmente. Fue establecido como parque nacional en 1975, declarado Reserva de Biosfera en 1977 y reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1985.
Sin embargo, estos ambientes enfrentan desafíos asociados al cambio climático y a las presiones humanas sobre los recursos naturales. Por ello, las acciones de restauración y seguimiento ambiental resultan relevantes para identificar cambios en los ecosistemas y fortalecer las estrategias de conservación.
La protección de las cabeceras de cuenca tiene, además, implicancias que van más allá de los límites del parque: contribuye a mantener los procesos naturales que sostienen la disponibilidad de agua para las poblaciones y las actividades económicas.
Antamina y Sernanp refuerzan su cooperación ambiental
La nueva acta da continuidad a una relación de cooperación entre Antamina y el Sernanp que incluye acciones de apoyo técnico y coordinación para la gestión del área protegida. Según la información difundida por Inforegión, ambas instituciones venían trabajando conjuntamente desde hacía dos años y habían colaborado en la actualización del Plan Maestro del Parque Nacional Huascarán para el periodo 2025-2030.
Durante la presentación del compromiso, la vicepresidenta de Planificación y Estrategia Ambiental de Antamina, Fabiola Sifuentes Vargas, reafirmó la disposición de la empresa a trabajar con el Estado y los actores del territorio para proteger el patrimonio natural y promover el desarrollo sostenible.
La representante destacó la importancia de mantener una coordinación que permita vincular la conservación con las necesidades de las comunidades. Por su parte, el ministro del Ambiente, Vladimiro Huaroc Portocarrero, resaltó el valor de la alianza frente a los desafíos asociados al cambio climático.
La colaboración público-privada se suma a otras iniciativas desarrolladas en el parque. En enero de 2025, Antamina y el Sernanp suscribieron un convenio de cooperación para fortalecer la gestión y protección de los recursos naturales, así como promover el turismo responsable y generar oportunidades para las poblaciones del entorno.
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Comunidades locales y desarrollo sostenible
La participación de las comunidades campesinas será importante para articular la conservación con las actividades económicas que dependen de los recursos naturales. En la ceremonia del nuevo compromiso participaron representantes de la comunidad campesina Atusparia de Huaypan, además de autoridades, especialistas y guardaparques.
El enfoque propuesto busca que la protección de los ecosistemas no se desarrolle de manera aislada, sino que forme parte de una estrategia territorial que considere las necesidades de la población y la sostenibilidad de sus actividades.
Entre las oportunidades vinculadas con esta visión figuran el turismo sostenible, la educación ambiental y el fortalecimiento de capacidades locales. Estas iniciativas pueden contribuir a diversificar las fuentes de ingresos y promover una relación responsable con el patrimonio natural.
El principal desafío será convertir los compromisos institucionales en resultados verificables durante los ocho años previstos. Para ello, serán fundamentales la continuidad del financiamiento, el seguimiento técnico y la participación de los actores locales.
La alianza entre Antamina y el Sernanp representa un nuevo paso para la conservación del Parque Nacional Huascarán. Su impacto dependerá de la ejecución efectiva del plan, la recuperación de los ambientes priorizados y la capacidad de mantener los beneficios ambientales a largo plazo.
La alianza entre Antamina y el Sernanp representa un nuevo paso para la conservación del Parque Nacional Huascarán. Conoce también cómo el retroceso de los glaciares en Áncash amenaza el agua y los ecosistemas de alta montaña y por qué estas acciones de protección resultan clave para el futuro de la región.






