Moquegua: tecnología para proteger cultivos de olivo frente a El Niño
El INIA transfirió a productores de Moquegua un paquete de tecnologías que busca reducir hasta en 50 % el impacto de las altas temperaturas y elevar la cosecha de olivo.
El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) transfirió un paquete de tecnologías agrarias a productores de olivo de Moquegua con el objetivo de reducir las pérdidas que podrían ocasionar las altas temperaturas asociadas al fenómeno El Niño.
La intervención busca disminuir aproximadamente en 50 % el impacto térmico sobre las plantas de olivo y, paralelamente, contribuir a conservar la calidad nutritiva del suelo e incrementar en más de 40 % los niveles de cosecha, de acuerdo con las metas planteadas por el INIA.
La iniciativa fue desarrollada mediante la Estación Experimental Agraria Moquegua, donde se generan y adaptan tecnologías para las condiciones productivas de la región. La transferencia estuvo dirigida a agricultores de la Comisión de Usuarios de Moquegua.
La medida adquiere especial importancia debido a que las temperaturas elevadas pueden alterar distintas etapas del desarrollo de los cultivos, además de favorecer la aparición o incremento de determinadas plagas.
¿Qué tecnologías recibieron los productores de olivo?
El paquete tecnológico contempla herramientas orientadas tanto a la protección de las plantas como al mantenimiento de la fertilidad del terreno. Entre las principales técnicas transferidas figuran:
- Uso de microorganismos benéficos para favorecer la salud del suelo.
- Selección y aprovechamiento de materia orgánica disponible en el campo.
- Producción de plantones élite de olivo.
- Monitoreo y control de plagas.
- Análisis de la fertilidad del suelo.
- Elaboración y utilización de abonos orgánicos.
Estas prácticas buscan mejorar las condiciones nutricionales del suelo y fortalecer el manejo agronómico de las plantaciones.
El INIA también viene desarrollando capacitaciones sobre manejo integrado de plagas y enfermedades, análisis de suelos y uso eficiente de agroquímicos, con la finalidad de que los agricultores puedan adoptar medidas preventivas y reducir pérdidas productivas.
Altas temperaturas representan un riesgo para el olivo
El fortalecimiento de las capacidades de los agricultores responde a un escenario climático que puede generar impactos sobre la agricultura de la costa sur.
El Senamhi ha advertido previamente que las temperaturas cálidas en la costa centro y sur pueden afectar la producción agrícola, particularmente en Tacna y Moquegua. Entre los efectos observados en cultivos se encuentran escaldaduras, deformaciones de frutos y una maduración acelerada que puede perjudicar la calidad comercial de especies como olivo, granada, palto y vid.
El monitoreo agroclimático también permite observar el comportamiento del olivo. En su boletín correspondiente a enero de 2026, el Senamhi reportó que el cultivo se encontraba en fase de fructificación en buen estado en las zonas monitoreadas de Tacna y Moquegua, aunque las temperaturas registradas favorecieron la presencia de Orthezia olivicola, con daños estimados en 10 % de las hojas.
Este contexto explica la importancia de fortalecer el monitoreo y el manejo integrado de plagas antes de que los factores climáticos generen mayores afectaciones.
Suelo fértil es clave para sostener la producción
La estrategia del INIA no se concentra únicamente en la protección de las plantas. El manejo de la fertilidad del suelo constituye uno de sus principales componentes.
En 2026, el instituto publicó la primera zonificación regional de la fertilidad de los suelos agrícolas de Moquegua, elaborada a partir de 2.053 muestras georreferenciadas. El estudio considera variables como pH, fósforo, potasio, conductividad eléctrica, materia orgánica y textura, y clasifica los terrenos según sus niveles de fertilidad.
Esta información puede servir para orientar decisiones sobre fertilización y manejo de parcelas, evitando aplicaciones innecesarias y promoviendo prácticas adaptadas a las características de cada terreno.
Además, el INIA ha señalado que los mapas de fertilidad permiten definir estrategias para conservar la salud del suelo, utilizar eficientemente los fertilizantes y mejorar el rendimiento de los cultivos.
El uso de microorganismos benéficos también forma parte de esta estrategia. El organismo promueve tecnologías con bacterias y hongos que contribuyen a procesos relacionados con la disponibilidad de nutrientes y la interacción entre las raíces y el suelo.
Capacitación busca reducir pérdidas agrícolas
La transferencia tecnológica se realizó mediante una jornada de capacitación en la que también participaron especialistas del Senasa, Agro Rural y la Autoridad Local del Agua de Moquegua.
Durante las actividades se abordaron el manejo integrado de plagas, la elaboración y aplicación de abonos orgánicos y la identificación de puntos críticos que podrían presentarse ante los efectos del fenómeno El Niño.
La intervención forma parte de las acciones promovidas por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) para preparar al sector agropecuario frente a escenarios climáticos adversos.
En el ámbito nacional, estas medidas incluyen también la construcción de cochas, reservorios y zanjas de infiltración, la descolmatación de ríos y la transferencia de tecnologías para garantizar alimento para el ganado y disponer de semillas de cultivos con mayor tolerancia al estrés hídrico.
Para Moquegua, el desafío consiste en que los productores puedan aplicar estas herramientas de manera sostenida y anticiparse a los efectos del clima. La combinación de monitoreo de plagas, análisis de suelo, bioinsumos, material vegetal de calidad y capacitación técnica busca mantener la productividad del olivo y proteger la actividad agrícola regional frente a condiciones ambientales adversas.






