Canon Minero: una oportunidad para cerrar las brechas que aún separan al Perú
Durante las últimas dos décadas, las regiones mineras del Perú han recibido miles de millones de soles provenientes del canon minero. Sin embargo, los avances en reducción de pobreza, acceso a servicios básicos y desarrollo económico han sido desiguales y, en muchos casos, inferiores a lo esperado.
Entre 2004 y 2026, Áncash se consolidó como la principal receptora de canon minero, acumulando aproximadamente S/ 5,282 millones. Le siguieron Arequipa, con S/ 2,772 millones; Tacna, con S/ 2,145 millones; Moquegua, con S/ 1,809 millones; Cajamarca, con S/ 1,749 millones; La Libertad, con S/ 1,623 millones; e Ica, con S/ 1,443 millones. Estas siete regiones concentran gran parte de los recursos generados por la minería en el país.
La evidencia demuestra que el problema no es la falta de recursos. Regiones como Áncash y Cajamarca han recibido ingresos extraordinarios, pero aún mantienen importantes brechas en infraestructura, salud, educación y servicios básicos. En contraste, regiones como Moquegua han logrado traducir una mayor proporción de estos recursos en mejoras concretas para su población. La diferencia parece estar más relacionada con la calidad de la gestión que con la disponibilidad de fondos.
¿Qué podemos aprender de otros países?
La experiencia internacional muestra que los mejores resultados se alcanzan cuando la gestión de los recursos mineros combina participación ciudadana, supervisión pública y administración técnica independiente.
En Canadá, las comunidades participan en fondos autónomos que financian proyectos de educación, salud e infraestructura local. En Ghana, parte de los recursos mineros se canaliza a través de fondos de desarrollo gestionados con participación comunitaria y supervisión técnica. Sudáfrica utiliza community trusts para financiar proyectos sociales y productivos, mientras que Madagascar viene implementando modelos de cogobernanza entre Estado, comunidades y empresas privadas para asegurar mayor transparencia y continuidad en las inversiones.
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La lección es clara: los recursos generan mejores resultados cuando se gestionan con criterios técnicos de largo plazo y no únicamente bajo la lógica de los ciclos políticos.
Una propuesta para el Perú
El Perú podría crear un Fondo Regional de Desarrollo Minero, manteniendo el canon como recurso público, pero incorporando una gestión técnica y participativa integrada por autoridades, comunidades, academia, sector privado y especialistas independientes.
Este fondo tendría como objetivo financiar proyectos estratégicos de alto impacto, garantizar transparencia en el uso de los recursos y asegurar la continuidad de las inversiones más allá de los cambios de gobierno, siguiendo modelos que ya han demostrado resultados positivos en otras jurisdicciones mineras.
Nuestro desafío
La sostenibilidad de la minería en el Perú no dependerá únicamente de nuevos proyectos, mayores impuestos o mayores transferencias de canon. Dependerá, sobre todo, de que las comunidades perciban que la riqueza generada por la actividad minera mejora efectivamente su calidad de vida.
Cuando una población continúa sin acceso adecuado a agua potable, salud, educación o infraestructura pese a recibir importantes recursos provenientes de la minería, la legitimidad de la actividad extractiva se debilita. En cambio, cuando los beneficios son visibles y medibles, la minería formal se convierte en una herramienta efectiva de desarrollo y reducción de brechas sociales.
La discusión en el Perú ya no debería centrarse en cuánto canon reciben las regiones, sino en cómo asegurar que cada sol generado por la minería se convierta en oportunidades reales para la población. La experiencia internacional demuestra que una gestión más técnica, transparente y participativa puede ser la clave para lograrlo.






