Instalan cámaras trampa para proteger ACR San Pedro de Chonta
El monitoreo de fauna busca fortalecer la conservación del ACR San Pedro de Chonta, mientras Huánuco evalúa proteger nuevos bosques y ecosistemas en el Alto Monzón.
El Área de Conservación Regional (ACR) San Pedro de Chonta, en Huánuco, incorpora herramientas tecnológicas para conocer mejor su biodiversidad y fortalecer las acciones de protección. La instalación de cámaras trampa permitirá registrar especies de fauna silvestre y generar información útil para orientar las decisiones de conservación.
La medida cobra especial relevancia luego de que el Gobierno estableciera oficialmente esta área protegida en 2025. El ACR comprende 51.888,92 hectáreas en los distritos de Cholón y Huacrachuco, provincia de Marañón, y protege ecosistemas de Yungas Peruanas, páramos y bosques secos del Marañón. (SINIA)
Cámaras trampa permitirán conocer la fauna
El monitoreo mediante cámaras trampa constituye una herramienta para registrar animales que pueden ser difíciles de observar directamente, especialmente aquellos de hábitos nocturnos o que evitan la presencia humana.
Las imágenes obtenidas permiten identificar especies, conocer sus horarios de actividad y determinar qué sectores presentan mayor presencia de fauna. Esta información puede convertirse en una base para diseñar acciones de vigilancia, investigación y manejo del territorio.
En otros espacios naturales de Huánuco, como el Parque Nacional Tingo María, investigaciones con cámaras trampa ya han permitido estudiar la diversidad y actividad horaria de mamíferos medianos y grandes. En ese caso se utilizaron entre seis y 10 equipos simultáneamente, ubicados en caminos frecuentados por los animales. (SciELO Perú)
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Para San Pedro de Chonta, este tipo de tecnología puede contribuir a complementar el conocimiento sobre un territorio de elevada diversidad biológica.
San Pedro de Chonta protege 51.888 hectáreas
La creación del ACR San Pedro de Chonta fue oficializada mediante el Decreto Supremo N.° 016-2025-MINAM. Su objetivo es conservar una muestra representativa de las Yungas Peruanas, páramos y bosques secos del Marañón, además de mantener su riqueza biológica y sus especies endémicas. (Gobierno del Perú)
El espacio también tiene una importancia estratégica para la seguridad hídrica. De acuerdo con el Sernanp, alberga 38 lagunas altoandinas que abastecen de agua a más de 41.000 personas de 16 localidades rurales.
Su biodiversidad incluye 575 especies de flora y 226 especies de fauna, entre ellas el oso de anteojos, el mono choro de cola amarilla y la tangara de dorso dorado. (Gobierno del Perú)
- 51.888 hectáreas conforman el área protegida.
- 38 lagunas altoandinas están dentro de su ámbito.
- Más de 41.000 personas reciben beneficios vinculados a sus recursos hídricos.
- El territorio reúne Yungas, páramos y bosques secos del Marañón.
Huánuco busca ampliar la conservación en Alto Monzón
La estrategia de protección ambiental de Huánuco también contempla nuevos espacios. En el Alto Monzón, específicamente en la zona de San Andrés, entre los distritos de Monzón y Singa, se ha planteado la creación de otra Área de Conservación Regional.
La propuesta busca proteger ecosistemas de sierra y selva donde se ha reportado la presencia de especies como el oso de anteojos, el puma y el árbol de la quina. La iniciativa fue presentada al Ejecutivo y requiere estudios técnicos de campo para sustentar una eventual declaratoria. (Inforegión | Agencia de Prensa Ambiental)
La zona tiene además importancia para la regulación hídrica porque corresponde a una cabecera de cuenca del río Monzón y sus principales afluentes.
Sin embargo, la apertura de nuevos accesos también genera preocupación. Las autoridades han advertido sobre la extracción de madera que estaría siendo trasladada hacia Áncash, una presión que refuerza la necesidad de contar con mecanismos de vigilancia y planificación territorial. (Correo)
Conservación enfrenta desafíos por presión sobre bosques
La protección de San Pedro de Chonta llega después de varios años de trabajo institucional. Antes de su creación oficial, el Gobierno Regional de Huánuco desarrolló estudios socioeconómicos, georreferenciación de centros poblados y mapeo de recursos y amenazas para sustentar la propuesta de conservación. (Gobierno del Perú)
La zona también había sido identificada como un ecosistema frágil. Una ficha técnica elaborada por Serfor describe el área como una zona de alto valor bioecológico, ubicada entre los 1.041 y 4.515 metros sobre el nivel del mar y situada en la margen izquierda del río Chontayacu. (Gob Perú)
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El reto ahora consiste en convertir la declaratoria en una gestión efectiva. Para ello serán importantes el monitoreo permanente, la participación de las comunidades y la prevención de actividades que puedan afectar los bosques, fuentes de agua y especies silvestres.
Monitoreo fortalecerá gestión del área protegida
La instalación de cámaras trampa en San Pedro de Chonta representa, por ello, algo más que una herramienta para obtener fotografías de animales. Los registros pueden ayudar a establecer indicadores sobre el estado de conservación del área y detectar cambios en la distribución de especies.
El trabajo también se vincula con la implementación de un modelo de gestión participativo. Durante 2026, el Gobierno Regional de Huánuco y Naturaleza y Cultura Internacional desarrollaron reuniones informativas en localidades cercanas al ACR para avanzar en la conformación de su Comité de Gestión, instancia que deberá contribuir a definir prioridades de conservación y al futuro Plan Maestro. (Naturaleza y Cultura)
La experiencia podría servir además para fortalecer la investigación y promover actividades compatibles con la conservación, como el turismo de naturaleza y el avistamiento de fauna.
Con la incorporación de tecnología para monitorear especies y la evaluación de nuevos espacios protegidos en el Alto Monzón, Huánuco busca consolidar una red de conservación capaz de proteger biodiversidad, bosques y fuentes de agua. El desafío será mantener estos esfuerzos en el tiempo y convertir la información obtenida en decisiones concretas para proteger el patrimonio natural de la región.
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