Prevén ampliar monitoreo de lagunas ante riesgo de desbordes
Inaigem y Minam preparan una ampliación progresiva de la vigilancia en lagunas de alto riesgo para anticipar desbordes, aluviones y avalanchas en los Andes.
El Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) coordina con el Ministerio del Ambiente (Minam) la ampliación de los sistemas especializados de vigilancia de cuerpos de agua y quebradas que presentan condiciones de riesgo. La medida busca fortalecer la prevención de desbordes y mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos que pueden afectar a poblaciones ubicadas aguas abajo.
Actualmente, el monitoreo en tiempo real se aplica en tres lagunas consideradas prioritarias: Palcacocha, en Áncash; Gangrajanca, en Huánuco; y Upiscocha, en Cusco. La estrategia contempla incrementar progresivamente el número de cuerpos de agua supervisados.
La decisión adquiere relevancia debido a que existen 58 lagunas identificadas en condición de alto riesgo, cuya evolución requiere seguimiento técnico permanente para reducir la exposición de comunidades e infraestructura frente a eventuales movimientos de grandes volúmenes de agua.
Vigilancia permitirá anticipar desbordes y aluviones
La vigilancia está a cargo del Centro Nacional de Monitoreo de Glaciares y Ecosistemas de Montaña, que genera información científica para los gobiernos regionales y otras entidades competentes.
El objetivo es contar con datos actualizados sobre las condiciones de las lagunas y quebradas priorizadas, de modo que las autoridades puedan disponer de información antes de que ocurra una emergencia. El monitoreo resulta especialmente importante en zonas de montaña, donde un desborde repentino puede desencadenar aluviones, avalanchas o flujos de detritos.
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La información científica también permite mejorar la identificación de escenarios de peligro y contribuir a la planificación de medidas de prevención. Según Inaigem y Minam, la ampliación se realizará de forma progresiva, priorizando los espacios geográficos donde exista mayor riesgo.
Este enfoque busca pasar de una respuesta basada únicamente en la emergencia a un modelo de gestión anticipada del riesgo, en el que el comportamiento de los cuerpos de agua sea vigilado y analizado de manera continua.
Palcacocha es una de las zonas prioritarias
Entre las lagunas actualmente monitoreadas destaca Palcacocha, ubicada en la región Áncash, uno de los principales puntos de atención por su ubicación y por el potencial impacto que tendría un evento de desborde.
Áncash concentra una importante cantidad de nevados, glaciares y lagunas de origen glaciar, por lo que el seguimiento de estos ecosistemas constituye una tarea estratégica para la gestión del riesgo de desastres.
En este contexto, la ampliación de los sistemas de monitoreo permitirá obtener información de más lagunas y mejorar la capacidad de las autoridades para identificar variaciones que puedan representar una amenaza.
El reto es particularmente importante en un escenario de transformación de los ecosistemas de montaña. Los cambios en los glaciares y en las condiciones de las lagunas obligan a reforzar la observación científica y la generación de información para las instituciones encargadas de la prevención.
Nuevo sistema monitoreará cinco quebradas de Áncash
A la vigilancia de lagunas se suma una nueva herramienta desarrollada para mejorar la alerta temprana ante huaicos y aluviones. Se trata del Sistema de Monitoreo de Flujos para la Generación de Alertas (Moflu-IGP), implementado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP).
El sistema ha sido instalado en cinco cauces priorizados de Áncash: Cojup, Llaca, Mancos, Tinco y Llanganuco. Su función es monitorear en tiempo real movimientos en masa, incluidos huaicos, aluviones y flujos de detritos.
La información generada permitirá contribuir a la emisión de alertas tempranas y reducir la exposición de las poblaciones ubicadas en las zonas potencialmente afectadas.
De acuerdo con la información difundida por Andina, el Moflu-IGP será inaugurado en octubre, en coordinación con el Gobierno Regional de Áncash.
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La incorporación de este sistema complementará el monitoreo de lagunas y permitirá contar con información de diferentes componentes de una eventual emergencia: desde las condiciones de un cuerpo de agua hasta los movimientos que pueden producirse en las quebradas.
Tecnología fortalece la prevención en zonas de montaña
La ampliación del monitoreo forma parte de una estrategia más amplia para mejorar la gestión del riesgo de desastres en las regiones andinas. La Autoridad Nacional del Agua (ANA), por su parte, mantiene entre sus funciones la gestión de los recursos hídricos y cuenta con información relacionada con glaciares y lagunas del país.
El desafío consiste en transformar los datos obtenidos mediante sensores y sistemas de monitoreo en decisiones oportunas. Para ello, la información científica debe llegar a los gobiernos regionales, municipios y demás entidades responsables de activar protocolos de prevención y respuesta.
La ampliación anunciada por el Minam e Inaigem apunta precisamente en esa dirección: aumentar la cantidad de lagunas bajo vigilancia y generar información en tiempo real en aquellos lugares donde un desborde podría tener consecuencias graves.
Con 58 lagunas en condición de alto riesgo, el incremento progresivo de los puntos de monitoreo representa una medida clave para fortalecer la prevención. A ello se suma el Moflu-IGP, que permitirá vigilar cinco quebradas de Áncash y mejorar la generación de alertas frente a movimientos en masa.
Con 58 lagunas en condición de alto riesgo, ampliar el monitoreo de lagunas será clave para fortalecer la prevención en los Andes. Revisa aquí el reporte sobre las lagunas glaciares en riesgo alto de desborde y conoce por qué la vigilancia temprana es decisiva para proteger a las poblaciones expuestas.






