La Libertad protegerá 49.887 hectáreas de bosques secos y páramos

La Libertad protegerá 49.887 hectáreas de bosques secos y páramos

23 Oct 2026
Redacción RS
Redacción RS
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La Libertad declaró de interés público la conservación de bosques secos y páramos en la provincia de Bolívar, paso previo para crear el área de conservación regional Bosques Interandinos del Marañón-Bolívar. Revisa también este antecedente sobre conservación de bosques secos.

La región La Libertad dio un nuevo paso para proteger su patrimonio natural con la declaración de interés regional de los Bosques Secos del Marañón y los páramos ubicados en los distritos de Bolívar, Longotea y Ucuncha, en la provincia de Bolívar. La medida comprende una superficie de 49.887,23 hectáreas y busca fortalecer la conservación de ecosistemas que albergan especies endémicas y proporcionan servicios ambientales esenciales para las comunidades.

La decisión quedó establecida mediante la Ordenanza Regional N.° 000019-2026-GRLL-CR, emitida por el Consejo Regional de La Libertad y publicada el 22 de octubre de 2026 en el diario oficial El Peruano. La norma reconoce la importancia ambiental de estos territorios y encarga a la Gerencia Regional del Ambiente la elaboración del expediente técnico para proponer la creación del área de conservación regional denominada Bosques Interandinos del Marañón-Bolívar.

La iniciativa busca avanzar hacia una protección organizada de estos ambientes naturales, cuya diversidad biológica y funciones ecológicas resultan fundamentales para la sostenibilidad del territorio. No obstante, la declaración de interés regional no significa que el área de conservación ya haya sido establecida: todavía será necesario desarrollar el sustento técnico correspondiente y continuar con los procedimientos aplicables.

Un territorio de casi 50.000 hectáreas por conservar

La superficie comprendida en la ordenanza se distribuye entre los distritos de Bolívar, Longotea y Ucuncha, en una zona andina caracterizada por la presencia de bosques estacionalmente secos y ecosistemas de páramo. Estos ambientes presentan condiciones climáticas y ecológicas diferentes, pero ambos cumplen funciones importantes para la conservación de la biodiversidad.

Según la información difundida, La Libertad cuenta con ocho de las 21 ecorregiones identificadas en el Perú, entre ellas los Bosques Secos del Marañón y los Páramos. Esta diversidad convierte al departamento en un territorio relevante para las estrategias de protección ambiental.

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El objetivo es que el reconocimiento regional se traduzca en instrumentos de gestión capaces de orientar la conservación del área, identificar sus valores naturales y establecer medidas para reducir las amenazas que afectan a sus ecosistemas.

El proyecto también tiene antecedentes. En abril de 2025, el diario Correo informó sobre una propuesta de área de conservación regional que contemplaba 50.425,64 hectáreas en los mismos tres distritos, con participación de autoridades regionales y la organización Naturaleza y Cultura Internacional. La superficie señalada en la ordenanza de 2026 es distinta, por lo que el expediente técnico deberá precisar la delimitación definitiva.

Bosques secos del Marañón: especies únicas en el Perú

Los Bosques Secos del Marañón constituyen una ecorregión de elevada importancia biológica que se extiende por La Libertad, Amazonas, Cajamarca, Huánuco y Áncash. Su superficie aproximada es de 22.936 kilómetros cuadrados, de acuerdo con los datos recogidos por Andina.

A diferencia de los bosques tropicales húmedos, estos ambientes atraviesan periodos de marcada sequía que condicionan el crecimiento de la vegetación y la adaptación de la fauna. Pese a esas condiciones, albergan especies con una distribución geográfica restringida, lo que incrementa su importancia para la conservación.

Entre los ejemplos mencionados en la información oficial figuran la lagartija del Marañón (Polychrus jacquelinae) y la planta conocida como pate (Eriotheca peruviana), cuya presencia se ha reportado en La Libertad. La protección de estos organismos depende de mantener sus hábitats y evitar que la degradación del territorio reduzca sus posibilidades de supervivencia.

Los bosques secos también enfrentan presiones como la pérdida de cobertura vegetal, la fragmentación de los hábitats y el aprovechamiento no sostenible de los recursos naturales. En el norte peruano, la recuperación de estos ecosistemas requiere combinar la protección de áreas estratégicas con iniciativas de restauración y participación de las poblaciones locales.

El Ministerio del Ambiente viene promoviendo modelos de conservación de bosques secos mediante acciones descentralizadas que incluyen educación ambiental, prevención de incendios forestales y alternativas de producción sostenible. Estas experiencias ofrecen referencias para fortalecer la gestión territorial en La Libertad.

Páramos: ecosistemas esenciales para el agua

Los páramos andinos constituyen otro componente central de la iniciativa. En el Perú, esta ecorregión se distribuye por La Libertad, Piura, Cajamarca, San Martín, Huánuco y Lambayeque, y ocupa aproximadamente 11.095 kilómetros cuadrados.

Estos ambientes de montaña cumplen funciones relacionadas con la regulación hídrica, la conservación de suelos y el mantenimiento de hábitats para especies adaptadas a condiciones particulares de altitud, humedad y temperatura. Su vegetación y sus suelos contribuyen a captar y retener agua, favoreciendo su circulación hacia quebradas y otras fuentes utilizadas por los ecosistemas y las comunidades.

En el territorio liberteño también se encuentran especies de flora endémica, entre ellas la quina, destacada en la información difundida sobre la ordenanza. La conservación de estos espacios permite resguardar no solo su biodiversidad, sino también procesos ecológicos que sostienen la disponibilidad de recursos naturales.

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La protección de los páramos adquiere relevancia ante los efectos del cambio climático, que puede alterar los patrones de precipitación y temperatura en las zonas de montaña. La pérdida de vegetación y la degradación de los suelos pueden agravar estos impactos, por lo que las acciones preventivas resultan importantes para mantener la capacidad de los ecosistemas de regular el agua.

Por estas razones, incorporar los páramos en una estrategia regional de conservación permitiría considerar conjuntamente la biodiversidad, la gestión del agua y las necesidades de las poblaciones que dependen de estos territorios.

¿Qué falta para crear el área de conservación regional?

El siguiente paso corresponde a la Gerencia Regional del Ambiente de La Libertad, que deberá preparar el expediente técnico de la propuesta Bosques Interandinos del Marañón-Bolívar. Este documento será fundamental para sustentar la importancia del territorio, precisar sus límites y establecer los elementos necesarios para avanzar en el proceso de reconocimiento como área de conservación regional.

La experiencia previa de coordinación con municipios y organizaciones especializadas puede contribuir a este trabajo. En 2025, la propuesta para conservar estos ecosistemas ya contemplaba la participación de actores locales y el apoyo técnico de Naturaleza y Cultura Internacional, con el objetivo de proteger la biodiversidad y favorecer actividades económicas compatibles con la conservación.

El reto será convertir el reconocimiento normativo en medidas concretas de protección, seguimiento y gestión sostenible. También será importante promover la participación de las comunidades, cuyos conocimientos y actividades productivas forman parte de la dinámica de estos paisajes.

La declaración de interés regional constituye, así, un avance institucional para proteger casi 50.000 hectáreas de bosques secos y páramos. La consolidación de la futura área de conservación dependerá de la calidad del expediente técnico y de la continuidad de las acciones necesarias para resguardar este patrimonio natural de La Libertad.

La declaración de interés regional constituye un avance para proteger casi 50.000 hectáreas de bosques secos y páramos en La Libertad. Revisa también este antecedente sobre conservación de bosques secos en el norte del país para entender qué desafíos enfrenta la futura área de conservación regional.

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