Líderes regionales en Lima proponen una nueva arquitectura financiera para salvar la Amazonía

Conservación Internacional y el programa Paisajes Sostenibles de la Amazonía (ASL) abordaron cómo canalizar recursos directos a los guardianes del bosque para evitar un punto de no retorno ecológico y financiero.

Líderes regionales en Lima proponen una nueva arquitectura financiera para salvar la Amazonía.
Líderes regionales en Lima proponen una nueva arquitectura financiera para salvar la Amazonía. Fuente: Difusión - Crédito: Difusión

La pérdida de bosques en la Amazonía ha dejado de ser únicamente un problema ecológico para convertirse en una severa crisis macroeconómica. Con más del 15% de su cobertura forestal perdida, la degradación ambiental ya les cuesta a los países amazónicos más de US$14.000 millones al año debido a la reducción de lluvias que golpea directamente a la productividad agrícola y la generación hidroeléctrica.

Bajo este preocupante escenario, se llevó a cabo en Lima el intercambio regional "Financiamiento para la conservación de la Amazonía: invertir en las personas, la naturaleza y una economía resiliente". El encuentro reunió a cerca de 100 representantes de gobiernos, banca de desarrollo, sector privado, sociedad civil y organizaciones indígenas de más de 12 países, con el fin de diseñar mecanismos financieros viables y a gran escala para proteger el bioma más importante del planeta.

El costo de la inacción: riesgo país y el "punto de no retorno"

Los datos presentados durante el evento revelan que, de continuar el ritmo actual de deforestación, la Amazonía podría alcanzar el 20% de pérdida boscosa en la próxima década, cruzando el temido "punto de no retorno".

Las consecuencias ya se reflejan en las finanzas globales. De acuerdo con el Informe de Riesgos Globales 2026, los países con mayores niveles de degradación ambiental ya enfrentan costos de endeudamiento soberano más elevados, lo que posiciona al colapso de los ecosistemas como uno de los mayores riesgos financieros mundiales.

Pese a que la Amazonía alberga el 22% del carbono irrecuperable de la Tierra y sostiene la economía de 40 millones de personas, existe una profunda brecha de equidad:

Los pueblos indígenas custodian casi una cuarta parte del bioma amazónico, pero actualmente acceden a menos del 1% del financiamiento climático global.

Tres ejes para transformar la economía amazónica

Durante las tres jornadas de trabajo en Lima, los expertos participantes delinearon una hoja de ruta integral estructurada a partir de tres pilares financieros fundamentales que buscan cambiar el rumbo de la conservación.

El primero de estos pilares se enfocó en la emisión de deuda sostenible. En este espacio se analizaron diversas experiencias de emisión de bonos soberanos y privados destinados a fines ambientales, bajo la premisa de que conservar la naturaleza constituye una inversión estratégica para el planeta y no un simple costo. Al respecto, los líderes indígenas presentes enfatizaron que garantizar la seguridad jurídica de sus territorios y reconocer formalmente su gobernanza tradicional son requisitos indispensables para que estos fondos fluyan de manera eficiente y logren un impacto real sobre los bosques.

Por otro lado, el debate profundizó en los canjes de deuda por naturaleza como un segundo mecanismo clave de acción. Tras analizar diversos casos de éxito, las delegaciones coincidieron en que no existe una fórmula única capaz de solucionar la crisis por sí sola. El consenso apuntó a la urgencia de edificar una arquitectura financiera integrada y de largo plazo, diseñada estrechamente junto a las comunidades nativas, que logre combinar de manera inteligente y transparente los fondos multilaterales, la filantropía y los canjes de deuda estructurados.

Finalmente, el encuentro abordó el desarrollo de los mercados de biodiversidad bajo estrictos criterios de integridad. Este último bloque se centró en cómo atraer y movilizar capital privado hacia la conservación mediante reglas de juego claras. Para ello, se presentaron marcos técnicos que permiten a los inversionistas tratar a la biodiversidad no solo como un recurso a proteger, sino como un factor económico medible y una herramienta fundamental para mitigar riesgos financieros de escala global.

Voces de la articulación regional

Cándido Pastor, director senior de la Amazonía y Pueblos Indígenas de Conservación Internacional, destacó el rol de la organización para tender puentes entre el sector financiero y el comunitario: "Proteger este bioma es una decisión económica y una inversión estratégica para el planeta. La magnitud de este desafío exige reunir a quienes toman las decisiones financieras y a quienes cuidan el bosque cada día, porque ningún actor puede hacerlo solo. Buscamos avanzar del diálogo a la acción e implementación de acciones concretas".

Por su parte, Aurelie Rossignol, coordinadora del Programa ASL del Banco Mundial, remarcó la importancia de la escala colectiva: "El programa Paisajes Sostenibles de la Amazonía nació con una convicción clara: los desafíos de la Amazonía requieren respuestas coordinadas. Este encuentro fue una plataforma para pasar a la acción y escalar los enfoques que ya están dando resultados en la región".

El evento fue impulsado gracias al apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas de Francia y el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM), en alianza con el programa ASL, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y liderado por el Banco Mundial.