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El fin de la herencia extractivista: La propuesta 'bottom up' para una transformación verde en el Perú

La investigadora Mary Casa Salazar plantea superar siglos de dependencia de materias primas mediante un modelo de desarrollo descentralizado que fusiona innovación, saberes ancestrales y economías locales.

Propuesta 'bottom up' busca una transformación verde en el Perú.
Propuesta 'bottom up' busca una transformación verde en el Perú. Fuente: Difusión - Crédito: Difusión

El Perú se encuentra atrapado en una paradoja histórica: posee una abundancia de recursos naturales, una población joven y una ubicación estratégica, pero esta riqueza rara vez se traduce en bienestar generalizado. Esta es la premisa central de 'La transformación verde en el Perú', el reciente libro de la investigadora Mary Casa Salazar, publicado en octubre de 2025, que propone una hoja de ruta para reestructurar la economía nacional desde sus bases territoriales. A través de un análisis crítico, la obra diagnostica las fallas estructurales del país y plantea una transición hacia un modelo productivo que integre la sostenibilidad ambiental, la inclusión social y una genuina descentralización.

La trampa histórica y la industrialización truncada

Para entender la trampa de la riqueza actual, Casa Salazar traza una línea histórica directa entre el modelo colonial de las minas de Potosí del siglo XVI y la estructura económica peruana de 2025. El diagnóstico es contundente: el patrón de extraer, exportar y depender no desapareció con la independencia, sino que simplemente cambió de administradores. Desde la corona española hasta el neoextractivismo de los años noventa —que privatizó rentas mineras y relajó normativas ambientales—, la riqueza ha fluido sistemáticamente hacia afuera, marginando a las comunidades productoras.

El texto dedica un análisis profundo a la deuda de la industrialización pendiente, recordando que los intentos de sustitución de importaciones entre las décadas de 1950 y 1970 fracasaron debido a la concentración del poder económico, un mercado interno reducido y la falta de inversión en educación técnica. El golpe final lo dio el ajuste de los noventa, que liberalizó el comercio sin planificación y cerró cientos de pequeñas industrias. Hoy, el país vive una modernización sin industrialización, evidenciada en que durante 2024 la manufactura peruana apenas registró un crecimiento del 3,9%, mientras que el auge económico del periodo 2000-2010 fue impulsado por la inversión inmobiliaria y la obra pública, mas no por el desarrollo industrial genuino.

La informalidad como síntoma de un modelo agotado

Lejos de tratarla como un defecto cultural, el libro aborda la informalidad laboral —que afecta a más del 70% de la fuerza de trabajo— como la consecuencia lógica de un sistema incapaz de absorber trabajadores en condiciones dignas. La brecha de productividad es alarmante, pues, según datos de 2022, el PBI por trabajador en el sector formal llegó a ser siete veces mayor que el del sector informal. Además, existe una profunda distorsión en la estructura laboral peruana, ya que, aunque las microempresas generan el 70% del empleo a nivel nacional, su tasa de informalidad se ha mantenido prácticamente inamovible, estancada en torno al 90% durante el periodo de 2014 a 2023.

En este contexto, la crisis del COVID-19 operó como un espejo que desnudó las fragilidades del modelo económico nacional. Con una caída del PBI cercana al 11% en 2020, los programas de rescate financiero, como Reactiva Perú, beneficiaron predominantemente a las grandes y medianas corporaciones, dejando a las microempresas fuera del salvavidas por su falta de formalización. Sin embargo, la pandemia también catalizó oportunidades importantes, ya que revalorizó la agricultura familiar, impulsó la producción local y abrió un espacio para el debate sobre la resiliencia territorial.

La revolución bottom up y sus pilares estratégicos

Frente a este escenario, Casa Salazar no propone soluciones centralizadas, sino que su investigación detalla el modelo bottom up o de abajo hacia arriba. Esta es una propuesta en la que la transformación económica nace directamente desde las comunidades y los saberes locales, desafiando la histórica y limitante centralización limeña. La iniciativa busca empoderar a los actores regionales para que lideren la transición hacia un modelo mucho más justo, equilibrado y territorialmente consciente.

Los pilares estratégicos de esta revolución productiva se articulan en cuatro frentes clave que reemplazan el esquema tradicional. Primero, se requiere una política industrial activa y focalizada en sectores con alto potencial sostenible, como la bioeconomía en la Amazonía, la agroecología en los Andes y la industria textil costera. Segundo, se impulsa la creación de clústeres productivos territoriales que conecten a los pequeños productores regionales directamente con los mercados para eliminar intermediarios. A esto se suma una transición energética basada en el uso intensivo de fuentes renovables como motor de diversificación, y, finalmente, una educación técnica híbrida que fusione las disciplinas científicas, tecnológicas y matemáticas con los invaluables saberes ancestrales de las comunidades.

En definitiva, 'La transformación verde en el Perú' se posiciona no solo como un diagnóstico estadístico riguroso, sino como un puente necesario entre la historia económica y la política programática. Su desafío principal será lograr que las actuales estructuras de poder centralizadas cedan el espacio necesario y permitan la autonomía fiscal y técnica que esta propuesta verde e inclusiva exige para hacerse realidad.