Iniciativa ciudadana recuperó más de 220 toneladas de residuos orgánicos en 2025
El esfuerzo conjunto de más de 30 empresas y mil familias evitó la emisión de casi 195 toneladas de CO₂ y demostró el impacto real de la economía circular.

Gracias a la alianza entre más de 30 empresas y más de 1.000 familias comprometidas con el medio ambiente, 2025 marcó un hito en la gestión de residuos orgánicos. El esfuerzo conjunto logró evitar que cientos de toneladas de desechos terminaran en los botaderos, transformarlos en abono y devolverlos a la tierra.
Este gran logro fue impulsado por Lima Compost, una empresa social y de economía circular en el Perú dedicada a la gestión de residuos orgánicos. Su objetivo principal es transformar los desechos orgánicos de hogares y empresas en abono natural (compost) para evitar que terminen en botaderos y, de esta manera, ayudar a mitigar el cambio climático.
Durante el último año, el proyecto logró recolectar un total de 181,5 toneladas de residuos orgánicos provenientes del sector corporativo y 40 toneladas de los hogares. A esta cifra se sumó la recuperación de 36,54 toneladas de material valorizable, el cual fue reinsertado en la cadena de reciclaje.
Un respiro cuantificable para el planeta
El trabajo articulado de recolección y compostaje ha generado resultados ambientales directos y medibles. Las acciones de esta red de empresas y familias lograron frenar el calentamiento global al evitar la emisión de 194,8 toneladas de CO₂ a la atmósfera.
Asimismo, este esfuerzo conjunto permitió producir 39,5 toneladas de compost de alta calidad. El proyecto también logró un impacto significativo en el cuidado de los recursos hídricos, al ahorrar 664,50 litros de agua en el tratamiento de suelos degradados. En términos generales, el impacto ambiental total alcanzado con esta labor equivale simbólicamente a haber plantado 3.234 árboles.
El poder transformador del compostaje
Los promotores de la iniciativa destacan que compostar va mucho más allá de una simple gestión de residuos, pues se consolida como una acción con beneficios sociales y ecológicos profundos. En el ámbito comunitario, el abono natural generado permite mejorar la alimentación de familias en situación de vulnerabilidad a través de la creación y el mantenimiento de huertos comunitarios.
A nivel doméstico, los hogares participantes experimentan cambios drásticos en su día a día. Las familias logran reducir su basura a la mitad, eliminar los malos olores característicos de los desechos mezclados y disminuir sustancialmente el uso de bolsas plásticas destinadas a la basura convencional.
Finalmente, la protección de los ecosistemas es uno de los logros más trascendentales del programa. Al gestionar correctamente estos restos orgánicos y evitar que lleguen a los vertederos, se previene de forma directa la contaminación de suelos, ríos, mares y aguas subterráneas, y se mitigan los efectos del cambio climático. Esta iniciativa demuestra que, con el compromiso del sector privado y la ciudadanía, es posible transitar hacia un modelo de economía circular en el que los residuos se convierten en una verdadera solución ambiental y social.