Crean mapas de evacuación por riesgo de aluvión en Huscarán
Áncash cuenta con nuevas herramientas para identificar zonas seguras y rutas de evacuación frente a un eventual aluvión provocado por desprendimientos de hielo y roca del nevado Huascarán.
Las provincias de Yungay y Carhuaz, en Áncash, cuentan con nuevos mapas de peligro, zonas seguras y rutas de evacuación ante el riesgo de un eventual aluvión originado por el desprendimiento de glaciar y roca del nevado Huascarán.
La elaboración de estos instrumentos fue impulsada por el Gobierno Regional de Áncash, con la participación de las municipalidades provinciales de Yungay y Carhuaz y el acompañamiento científico del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente.
Los documentos buscan convertir la información científica sobre los peligros de origen glaciar en herramientas prácticas para que autoridades y población puedan actuar de manera rápida y ordenada ante una emergencia.
Los mapas comprenden los siguientes distritos:
- Yungay, Mancos, Ranrahirca, Shupluy y Matacoto, en la provincia de Yungay.
- Amashca y Tinco, en la provincia de Carhuaz.
De acuerdo con la información oficial, estos instrumentos permitirán orientar a la población hacia zonas seguras previamente identificadas y establecer rutas de salida ante la ocurrencia de un eventual aluvión.
Inaigem mantiene vigilancia sobre el Huascarán
La implementación de los mapas ocurre en un contexto de preocupación por la actividad y estabilidad de sectores glaciares del Huascarán. El Inaigem realiza un monitoreo semanal de los glaciares susceptibles de desprendimiento en el pico sur del nevado, como parte de las acciones destinadas a reducir la vulnerabilidad de las poblaciones ubicadas aguas abajo.
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El presidente ejecutivo del Inaigem, Hernando Tavera, destacó que la investigación científica debe servir como sustento para la toma de decisiones. La institución proporciona evaluaciones y recomendaciones técnicas, mientras que corresponde a las autoridades regionales y locales adoptar medidas de prevención, planificación territorial y respuesta.
La alerta no se limita a un escenario hipotético. El subdirector de Riesgos Asociados a Glaciares del Inaigem, Juan Torres Lázaro, advirtió recientemente que las avalanchas registradas en el Huascarán constituyen una señal que obliga a reforzar la preparación frente a la posibilidad de un evento de mayor magnitud.
Un escenario de aluvión que exige preparación
Uno de los antecedentes técnicos más importantes corresponde al glaciar Raimondi 3, ubicado en el sector sur del Huascarán. Un estudio del Inaigem evaluó distintos escenarios de desprendimiento de hielo y roca y determinó áreas con niveles de peligro muy alto, alto y medio en las subcuencas de Mancos y Buin.
La investigación estimó que un evento de gran magnitud podría generar un flujo con un tiempo de impacto de entre 6 y 12 minutos, con más de 9,900 personas potencialmente afectadas en los escenarios analizados. El estudio también identificó un retroceso glaciar de 31,6% desde 1962, además de cambios asociados al incremento de las temperaturas y la pérdida de precipitación sólida.
En una evaluación preliminar difundida anteriormente, el Inaigem señaló que un desprendimiento total de la zona crítica del glaciar Raimondi 3 podría afectar especialmente a Mancos y que el eventual aluvión podría alcanzar el río Santa en menos de 16 minutos.
Estas estimaciones explican la importancia de contar con rutas de evacuación conocidas antes de que ocurra una emergencia.
Yungay recuerda el poder destructivo de los aluviones
La preparación tiene además un fuerte componente histórico. El 31 de mayo de 1970, un terremoto provocó el desprendimiento de una enorme masa de hielo y roca del Huascarán que descendió hacia el valle y sepultó la ciudad de Yungay, causando miles de víctimas.
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Por ello, la Defensoría del Pueblo consideró especialmente relevante que la población conozca los nuevos mapas y practique los procedimientos de evacuación. La institución advirtió que los procesos de inestabilidad y deslizamientos registrados en los últimos años refuerzan la necesidad de mantener una adecuada preparación.
La existencia de un mapa, sin embargo, no garantiza por sí sola una respuesta eficaz. Las autoridades deberán señalizar las rutas, mantener despejadas las vías de evacuación, identificar puntos de encuentro y realizar simulacros para comprobar que la población pueda llegar oportunamente a las zonas seguras.
Mapas deben convertirse en acciones concretas
El Inaigem ha señalado que la población debe conocer de antemano hacia dónde evacuar y cómo actuar. Los especialistas también han planteado fortalecer las campañas de sensibilización, la señalización y los ejercicios de preparación, así como evaluar aquellos sectores que podrían presentar condiciones que dificulten la mitigación del riesgo.
La Defensoría del Pueblo coincidió en que las autoridades locales deben asumir un papel activo para que los instrumentos no permanezcan únicamente como documentos técnicos, sino que sean conocidos y utilizados por las comunidades.
En ese sentido, los mapas de evacuación del Huascarán representan un avance en la gestión del riesgo de desastres en Áncash, pero su eficacia dependerá de que la información llegue a cada familia, escuela, comunidad y establecimiento ubicado en las zonas expuestas.
La prevención, en este escenario, resulta fundamental: conocer la ruta de evacuación antes de una emergencia puede marcar la diferencia entre una respuesta organizada y una situación de mayor vulnerabilidad.






