La COP17 concluye en Mongolia con una histórica movilización de 1300 millones de dólares para restaurar tierras y combatir la sequía

La COP17 concluye en Mongolia con una histórica movilización de 1300 millones de dólares para restaurar tierras y combatir la sequía

02 Sep 2026
Manuel Boluarte
Manuel Boluarte

La cumbre mundial celebrada en Ulán Bator priorizó la protección de los pastizales, anunció nuevos fondos de resiliencia y destacó ambiciosos compromisos de países como Brasil para pasar de las promesas a la implementación real.

Tras dos semanas de intensas negociaciones, la decimoséptima sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación concluyó el 28 de agosto de 2026 en Ulán Bator, Mongolia. El encuentro internacional dejó como saldo principal el impulso de nuevas vías para la restauración de tierras y la consolidación de una cartera de financiación de 1.300 millones de dólares destinada a la resiliencia ante la sequía en 23 países.

El valor estratégico de los pastizales

En el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, la cumbre climática situó a las zonas de pastoreo en el centro de la agenda mundial sobre la tierra. Estas áreas cobran especial relevancia estratégica dado que cubren el 54% de la superficie terrestre y sustentan directamente a unos 2.000 millones de personas y son gestionadas por cerca de 500 millones de pastores. Para protegerlas, los líderes mundiales lanzaron la Iniciativa Emblemática de los Pastizales, la cual reúne 1.200 millones de dólares distribuidos en 45 proyectos, y representa la mayor movilización financiera individual para este fin en la historia de la Convención. La inyección económica se justifica por nuevos estudios presentados en la conferencia, los cuales estiman que los pastizales generan entre 21 y 47 billones de dólares anuales en servicios ecosistémicos, una cifra que equivale a casi la mitad del Producto Bruto Interno mundial.

Avances nacionales y el firme compromiso de Brasil

La COP17 también sirvió de escenario para visibilizar importantes avances hacia la neutralidad en la degradación de la tierra a nivel global. Durante las sesiones, Brasil presentó un ambicioso objetivo voluntario para el año 2030 que comprende 17 subobjetivos orientados a la recuperación de más de 163.000 kilómetros cuadrados de vegetación autóctona y sistemas agroforestales, además de proteger otros 3,51 millones de kilómetros cuadrados mediante medidas de conservación y gestión sostenible. Por su parte, la Convención informó que los cinco países de Asia Central ya han logrado alcanzar la mitad de sus objetivos voluntarios en esta materia, un hito significativo considerando que dicha región cuenta actualmente con más de 80 millones de hectáreas degradadas que afectan la vida de 24 millones de personas.

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Una nueva arquitectura financiera frente al cambio climático

Para acortar la gran brecha económica existente frente a estos desafíos ambientales, la Convención de las Naciones Unidas y el gobierno de Luxemburgo pusieron en marcha el Mecanismo de Inversión para la Resiliencia ante la Sequía, una plataforma global que tiene como objetivo movilizar hasta 400 millones de dólares en capital público y privado. Asimismo, la Alianza Mundial de Riad para la Resiliencia ante la Sequía impulsó de manera formal la creación de un fondo común destinado a apoyar técnica y financieramente a cerca de 70 países vulnerables.

De las promesas a la implementación real

La secretaria ejecutiva del organismo internacional, Yasmine Fouad, enfatizó durante el cierre del evento que el verdadero legado de Ulán Bator no se medirá únicamente por los anuncios económicos realizados en el plenario, sino por las acciones posteriores que permitan restaurar las tierras degradadas y asegurar que la financiación llegue a proyectos viables que cambien la vida de quienes trabajan el campo. Tras concluir esta importante jornada bajo el principio mongol de pasar de las promesas al trabajo real, la comunidad internacional ahora fija su mirada en Egipto, país que tomará la posta de los acuerdos para albergar la próxima edición de la cumbre en el año 2028.

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