Minam recuperará 216 hectáreas contaminadas en nueve ciudades del Perú
El Ministerio del Ambiente invertirá más de S/63 millones para recuperar antiguos botaderos y terrenos afectados por la acumulación de basura. El programa beneficiará a más de 1,1 millones de habitantes de seis regiones e incluye el confinamiento seguro de 2,4 millones de metros cúbicos de residuos sólidos y el fortalecimiento de 545 recicladores.
La recuperación de antiguos botaderos y espacios afectados por la acumulación de basura representa uno de los principales desafíos ambientales de las ciudades peruanas. Frente a este problema, el Ministerio del Ambiente (Minam) impulsa un programa que contempla una inversión superior a S/63 millones para recuperar 216 hectáreas degradadas por la disposición inadecuada de residuos sólidos en nueve ciudades del país.
La iniciativa busca reducir los riesgos de contaminación del suelo, el agua y el aire, además de mejorar las condiciones sanitarias de las poblaciones que durante años convivieron con estos focos de contaminación. Según el sector, las intervenciones beneficiarán directamente a más de 1,1 millones de habitantes de seis regiones.
Uno de los avances más recientes se registró en la provincia de Tambopata, región Madre de Dios, donde el ministro del Ambiente, Vladimiro Huaroc Portocarrero, inauguró la obra de recuperación del antiguo botadero del sector El Prado. Este proyecto permitió recuperar 13,88 hectáreas y confinar de manera segura aproximadamente 129.000 metros cúbicos de residuos que permanecieron acumulados durante años.
La intervención forma parte del Programa de Recuperación de Áreas Degradadas por Residuos Sólidos en Zonas Prioritarias, que cuenta con el financiamiento de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y busca transformar espacios contaminados en terrenos ambientalmente seguros.
Nueve ciudades serán intervenidas para eliminar focos de contaminación
El programa comprende trabajos en Azángaro y Juliaca, en Puno; Sechura, Sullana y Paita, en Piura; Tumbes, en la región del mismo nombre; Nuevo Chimbote, en Áncash; Tambopata, en Madre de Dios, y Moyobamba, en San Martín.
En conjunto, las intervenciones contemplan el confinamiento seguro de más de 2,4 millones de metros cúbicos de residuos sólidos, volumen que refleja la dimensión del problema generado por años de disposición inadecuada de basura.
Los trabajos no consisten simplemente en cubrir los desperdicios acumulados. La recuperación de estas superficies requiere estudios técnicos, acondicionamiento del terreno, estabilización de los residuos y sistemas de control ambiental que permitan reducir los riesgos asociados a su descomposición.
El objetivo es impedir que los antiguos botaderos continúen funcionando como fuentes de contaminación y que sus efectos se extiendan hacia las zonas habitadas, los ecosistemas cercanos y los recursos naturales utilizados por las comunidades.
La intervención también contempla acciones para fortalecer la gestión municipal de los residuos, debido a que la recuperación de un terreno pierde efectividad si las autoridades locales no cuentan con mecanismos adecuados para evitar que vuelva a convertirse en un punto de acumulación de basura.
Tambopata: recuperan antiguo botadero con inversión de S/13,6 millones
La obra inaugurada en el sector El Prado constituye uno de los principales avances del programa. Para su ejecución se destinó una inversión superior a S/13,6 millones, con la que se logró recuperar 13,88 hectáreas y confinar aproximadamente 129.000 metros cúbicos de residuos sólidos.
La infraestructura cuenta con tres áreas de confinamiento, sistemas para el manejo de biogás y tratamiento de lixiviados, drenaje superficial, pozos de monitoreo ambiental y recuperación paisajística.
Estos componentes cumplen funciones fundamentales para controlar los impactos de la basura acumulada. Los lixiviados son líquidos que se producen cuando el agua atraviesa los residuos y transporta sustancias contaminantes. Si no reciben tratamiento, pueden infiltrarse en el suelo y afectar las aguas subterráneas.
Por su parte, el biogás se genera durante la descomposición de la materia orgánica y puede contener metano, un gas de efecto invernadero. Su manejo permite reducir los riesgos asociados a su acumulación y liberación descontrolada.
La intervención beneficiará a más de 95.000 habitantes de Tambopata, quienes durante años estuvieron expuestos a los impactos ambientales derivados de la presencia del antiguo botadero.
545 recicladores recibirán capacitación y mejores equipos de trabajo
La recuperación ambiental también incorpora un componente social orientado a mejorar las condiciones laborales de quienes dependen del reciclaje para generar ingresos. En total, el programa contempla el fortalecimiento de las capacidades de 545 recicladores de las ciudades beneficiarias.
En Tambopata, por ejemplo, el Minam destinó una inversión adicional superior a S/421.000 para mejorar las condiciones de trabajo de 26 recicladores pertenecientes a cinco organizaciones. Como parte de esta intervención, recibieron cinco motocargueras, equipamiento, indumentaria de protección y asistencia técnica.
Asimismo, cuatro personas que anteriormente se dedicaban al reciclaje accedieron a procesos de reconversión laboral para desempeñarse en actividades vinculadas con la operación de maquinaria pesada.
Estas medidas buscan que la recuperación de los espacios degradados no se limite a una intervención de infraestructura, sino que también genere oportunidades económicas para las familias involucradas en el aprovechamiento de residuos.
La formalización de los recicladores constituye otro aspecto importante. Su incorporación a organizaciones reconocidas permite mejorar sus condiciones laborales, facilitar el acceso a equipos de protección y fortalecer su participación en los sistemas municipales de recolección selectiva.
De acuerdo con información de la Unidad Ejecutora 003: Gestión Integral de la Calidad Ambiental (GICA), las actividades desarrolladas en el marco del programa JICA también han permitido fortalecer asociaciones de recicladores y promover la comercialización de materiales recuperados, incorporándolos nuevamente a las cadenas productivas.
Perú registra más de 2.000 áreas degradadas por basura
La magnitud de las intervenciones del Minam debe entenderse dentro de un problema ambiental que afecta a numerosas localidades del territorio nacional.
En septiembre de 2025, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) informó que había identificado 2.026 áreas degradadas por residuos sólidos municipales en el país. De ese total, 1.975 fueron categorizadas para recuperación, mientras que las 51 restantes fueron consideradas susceptibles de reconversión.
Áncash, Cajamarca y Ayacucho figuraban entre las regiones con mayor cantidad de espacios degradados identificados. Estos terrenos corresponden principalmente a antiguos botaderos municipales donde la basura fue acumulada sin las condiciones técnicas necesarias para evitar la contaminación ambiental.
La situación representa un riesgo para las poblaciones cercanas, debido a que la descomposición de los residuos puede generar gases, malos olores y líquidos contaminantes. Además, la acumulación de desperdicios favorece la proliferación de insectos y roedores que pueden convertirse en vectores de enfermedades.
El problema también evidencia las limitaciones que todavía enfrentan numerosos gobiernos locales para garantizar una adecuada recolección, tratamiento y disposición final de los residuos que producen sus habitantes.
En ese contexto, el Decreto Legislativo 1278, Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, establece el marco normativo para promover un manejo responsable de los desperdicios, desde su generación hasta su disposición final. La legislación prioriza la minimización, valorización y aprovechamiento de los residuos antes de recurrir a su eliminación definitiva.
Recuperación ambiental requiere continuidad y compromiso municipal
La recuperación de las 216 hectáreas constituye un avance importante, pero el desafío no termina con la culminación de las obras. Para evitar que los terrenos vuelvan a convertirse en botaderos, será necesario garantizar el mantenimiento de las instalaciones, el monitoreo ambiental y la vigilancia permanente de las autoridades locales.
En febrero de 2026, el Minam informó que el Programa II de recuperación de áreas degradadas, financiado por JICA mediante un préstamo de 45 millones de dólares, contemplaba 29 inversiones en distintas zonas priorizadas. En ese momento, 5 obras habían culminado en Azángaro, Sechura, Sullana, Paita y Nuevo Chimbote, mientras otras intervenciones continuaban en ejecución o en etapas técnicas y administrativas.
La experiencia demuestra que las soluciones requieren combinar infraestructura, educación ambiental, reciclaje y fortalecimiento de las capacidades municipales. También resulta indispensable promover la participación de los ciudadanos para reducir la generación de basura y separar los materiales que pueden reincorporarse a los procesos productivos.
Con la inversión anunciada y las obras ejecutadas, el Minam busca cerrar brechas históricas en la gestión de residuos sólidos y recuperar espacios que durante años representaron focos de contaminación. El reto será garantizar que estos terrenos permanezcan libres de basura y que las ciudades beneficiadas avancen hacia un modelo de gestión ambiental sostenible, con mejores condiciones de salubridad y calidad de vida para sus habitantes.






