Más de 92 mil agricultores recibirán tecnología para enfrentar El Niño
El proyecto PRED, impulsado por el INIA y el Midagri, contempla una inversión de S/407,7 millones durante cinco años y beneficiará a productores de seis regiones con innovación, infraestructura y asistencia técnica para proteger sus cultivos y crianzas frente al cambio climático.
La agricultura peruana se prepara para afrontar los efectos del fenómeno El Niño con una estrategia que busca acercar la investigación científica a los pequeños y medianos productores. Más de 92.000 agricultores accederán a nuevas tecnologías, conocimientos especializados y asistencia técnica mediante el Proyecto de Redes de Innovación y Extensión Agraria (PRED), una iniciativa promovida por el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), organismo adscrito al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).
El programa contempla una inversión de S/407,7 millones durante cinco años, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y una contrapartida nacional. Su objetivo es fortalecer la productividad del sector agropecuario, mejorar la capacidad de adaptación de las familias agricultoras ante las alteraciones climáticas y contribuir a la recuperación de las actividades productivas después de los eventos asociados a El Niño.
La intervención tendrá presencia directa en Cajamarca, Cusco, Puno, Lambayeque, San Martín y Junín. A través de seis estaciones experimentales del INIA, se desarrollarán actividades de investigación, capacitación y transferencia tecnológica para atender las necesidades de los productores de cada territorio.
Seis regiones fortalecerán su infraestructura agraria
El proyecto PRED contempla la modernización y repotenciación de seis estaciones experimentales agrarias del INIA, que funcionarán como centros de investigación, capacitación y difusión de nuevas tecnologías para el campo.
Las sedes seleccionadas son Baños del Inca, en Cajamarca; Andenes, en Cusco; Illpa, en Puno; Vista Florida, en Lambayeque; El Porvenir, en San Martín, y Santa Ana, en Junín.
Estas instalaciones recibirán infraestructura especializada, laboratorios, equipamiento tecnológico, invernaderos, viveros, centros de entrenamiento y parcelas demostrativas. La finalidad es que los agricultores puedan conocer y aplicar directamente los resultados de las investigaciones científicas, así como incorporar prácticas productivas adecuadas a las condiciones ambientales de sus localidades.
La implementación de estos espacios también permitirá fortalecer el vínculo entre investigadores, especialistas y productores, de modo que las soluciones desarrolladas no permanezcan únicamente en los centros de investigación, sino que lleguen efectivamente a las unidades agropecuarias.
La iniciativa considera actividades relacionadas con productos fundamentales para la alimentación nacional, entre ellos la papa, el maíz y el banano, además de la crianza de cuyes y ganado.
El Niño: lluvias intensas en el norte y déficit hídrico en el sur
La implementación del PRED responde a un escenario climático que representa una amenaza para la producción agrícola nacional. De acuerdo con el último comunicado de la Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), publicado el 30 de octubre, el Niño Costero mantendría una magnitud extraordinaria hasta febrero de 2027 y disminuiría progresivamente hasta junio de ese año.
Las proyecciones advierten que entre noviembre de 2026 y enero de 2027 se registrarían precipitaciones superiores a lo normal en la costa norte, la sierra occidental, la costa central y la sierra central occidental. Algunas localidades podrían experimentar episodios de lluvias de moderada a fuerte intensidad, con consecuencias para los terrenos agrícolas, la infraestructura de riego y las vías de comunicación utilizadas para transportar las cosechas.
En contraste, la sierra sur oriental, la sierra centro oriental y parte de la Amazonía presentarían precipitaciones normales o inferiores a sus valores habituales. La situación sería particularmente preocupante en la región del Titicaca, donde se anticipa una menor disponibilidad de lluvias y posibles dificultades para las actividades agrícolas que dependen directamente del agua de las precipitaciones.
Este panorama explica la importancia de desarrollar herramientas diferenciadas para cada territorio. Mientras los agricultores del norte necesitan prepararse para afrontar inundaciones, aniegos y daños ocasionados por las lluvias, los productores del sur requieren alternativas para optimizar el aprovechamiento del agua, conservar la humedad del suelo y reducir las pérdidas asociadas a la sequía.
El especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Yuri Escajadillo, señaló que el calentamiento del océano continúa en ascenso y que la máxima intensidad del Niño Costero podría alcanzarse entre diciembre y enero. También advirtió sobre la exposición de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad a precipitaciones excepcionales.
Asistencia técnica para mejorar cultivos y crianzas
Uno de los componentes fundamentales del proyecto será el extensionismo agrario, un mecanismo que permite trasladar los conocimientos científicos y las innovaciones tecnológicas directamente a las comunidades productoras.
A través de este servicio, especialistas y profesionales acompañarán a los agricultores para identificar problemas en sus cultivos y crianzas, orientar la aplicación de nuevas técnicas y promover prácticas que mejoren el rendimiento de sus actividades. La asistencia también permitirá adaptar las recomendaciones a las características del suelo, la disponibilidad de agua y las condiciones climáticas de cada zona.
La intervención no se limitará a entregar herramientas o equipamiento. También buscará fortalecer las capacidades de las familias agricultoras para que puedan tomar decisiones informadas sobre sus actividades productivas, prevenir riesgos y aprovechar mejor sus recursos naturales.
Un aspecto relevante será la adaptación cultural y lingüística de las capacitaciones. El presidente ejecutivo del INIA, Christian Barrantes, anunció que los materiales informativos que se entreguen a los productores estarán disponibles en quechua y aimara, con el propósito de facilitar el acceso al conocimiento entre las comunidades rurales que utilizan estas lenguas.
Esta estrategia resulta importante para la agricultura familiar, que constituye una actividad fundamental para el abastecimiento de alimentos en el país. El acceso a información especializada puede contribuir a reducir las pérdidas de las cosechas, mejorar el manejo de los animales y fortalecer la capacidad de respuesta de los productores ante situaciones climáticas adversas.
Inversión apunta a la recuperación del sector agropecuario
El alcance del PRED también contempla la recuperación de las actividades agropecuarias después de los impactos del fenómeno climático. Durante la presentación de la iniciativa, el viceministro de Políticas y Supervisión del Desarrollo Agrario, Manuel Layseca, destacó que la innovación debe responder a las necesidades concretas de los productores.
El funcionario sostuvo que el acompañamiento de los extensionistas será especialmente importante durante los próximos meses y a comienzos de 2027, cuando se requerirá impulsar la recuperación de las unidades productivas afectadas por las condiciones meteorológicas.
La participación del BID permitirá financiar parte de los S/407,7 millones destinados al fortalecimiento de los servicios de innovación y extensión agraria. Los recursos también contribuirán a mejorar las capacidades institucionales del INIA y consolidar una red de transferencia tecnológica que conecte la investigación con las actividades productivas.
El desafío será conseguir que esta inversión se traduzca en resultados concretos para las familias agricultoras: mejores rendimientos, menor vulnerabilidad climática y mayor sostenibilidad de sus actividades. En un contexto de lluvias intensas en determinadas regiones y escasez de precipitaciones en otras, la disponibilidad de tecnologías apropiadas y asistencia especializada será determinante para proteger la producción de alimentos.
De esta manera, el Proyecto de Redes de Innovación y Extensión Agraria busca fortalecer la capacidad de respuesta del campo peruano frente al cambio climático y sentar las bases para una agricultura más productiva, resiliente y preparada para enfrentar los próximos desafíos ambientales.






