UNI convierte botellas y tapas en plástico antimicrobiano

UNI convierte botellas y tapas en plástico antimicrobiano

10 Sep 2026
Redacción RS
Redacción RS
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El proyecto Smart Circular Plastics usa IA, nanopartículas de óxido de zinc e inducción electromagnética para convertir residuos plásticos en plástico antimicrobiano con potencial de uso hospitalario y escolar.

Un equipo de ingenieros de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) desarrolló una tecnología que permite transformar botellas y tapas de plástico en un material con propiedades antimicrobianas. La innovación busca dar una segunda vida a residuos de PET y polipropileno (PP), incorporándoles características que podrían ser aprovechadas en espacios donde la higiene es fundamental.

El proyecto, denominado Smart Circular Plastics, fue seleccionado como uno de los nueve finalistas internacionales del concurso Bach Khoa Innovation 2026, organizado por la Universidad Tecnológica de Ciudad Ho Chi Minh, en Vietnam.

La propuesta peruana es, además, la única representante de Perú y Latinoamérica en la etapa final de esta competencia, que se realizará este 12 de setiembre.

La iniciativa combina herramientas de inteligencia artificial (IA), Internet de las Cosas (IoT), inducción electromagnética, nanopartículas de óxido de zinc y activación fotocatalítica para modificar las propiedades del plástico reciclado.

El objetivo no es solamente reciclar un residuo, sino convertirlo en un producto con mayor valor agregado y utilidad práctica.

PUEDES VER: Generan millones de toneladas de residuos plásticos al año

¿Cómo funciona la tecnología desarrollada por la UNI?

El proceso comienza con la clasificación de los residuos. Mediante inteligencia artificial, el equipo identifica y separa diferentes tipos de plástico, entre ellos PET y polipropileno.

Esta etapa permite que cada material reciba un procesamiento específico y busca mejorar la eficiencia del reciclaje. Posteriormente, los plásticos seleccionados son fundidos mediante un sistema de calentamiento por inducción electromagnética.

El procedimiento puede alcanzar temperaturas de hasta 315 grados Celsius y permite procesar el material sin recurrir directamente a métodos convencionales basados en combustibles fósiles.

Una vez fundido, el plástico recibe nanopartículas de óxido de zinc (ZnO). Este compuesto es conocido por sus propiedades fotocatalíticas y antimicrobianas. Cuando el material es activado mediante luz, puede generar especies reactivas de oxígeno capaces de afectar microorganismos.

La tecnología busca así que el plástico reciclado deje de ser únicamente una materia prima recuperada y pase a convertirse en un material funcional.

Dato clave: el proyecto peruano competirá en Vietnam como el único representante de Perú y Latinoamérica entre nueve finalistas internacionales.

El nuevo plástico tendría aplicaciones en hospitales y colegios

El material obtenido puede ser moldeado en diferentes formas y colores, lo que amplía sus posibilidades de utilización.

De acuerdo con las investigadoras de la UNI, una de las principales oportunidades se encuentra en ambientes donde existen superficies de contacto frecuente y donde mantener condiciones adecuadas de higiene es especialmente importante.

Entre las aplicaciones consideradas figuran:

  • Mobiliario escolar y superficies utilizadas por estudiantes.
  • Pasamanos y barandas en espacios de circulación.
  • Superficies de contacto frecuente en establecimientos de salud.
  • Elementos para zonas comunes que requieren condiciones sanitarias adecuadas.

La propuesta abre una posibilidad para que residuos que normalmente terminarían en rellenos sanitarios, botaderos o ambientes naturales sean reincorporados a la cadena productiva con una función adicional.

Este enfoque coincide con la necesidad de fortalecer la economía circular en Perú, donde el Ministerio del Ambiente busca incrementar la reutilización y valorización de residuos.

Perú genera 1.800 toneladas de residuos plásticos al día

La innovación de la UNI responde a un problema ambiental de grandes dimensiones. Según cifras del Ministerio del Ambiente (Minam), durante 2024 se generaron en el país cerca de 1.794 toneladas diarias de residuos plásticos, equivalentes al 33% de todos los residuos inorgánicos aprovechables.

La dimensión del problema también se refleja en los niveles de reciclaje. El Minam ha señalado que el Perú genera alrededor de un millón de toneladas de residuos plásticos al año y que apenas una pequeña proporción logra reincorporarse al ciclo productivo.

En este contexto, iniciativas que busquen convertir residuos en nuevos materiales con mayor valor tecnológico adquieren especial importancia.

El país también cuenta con una hoja de ruta para reducir la contaminación por plásticos al 2040. El objetivo planteado por el Minam es disminuir en 50 % esta contaminación y evitar que más de 850.000 toneladas de residuos plásticos terminen afectando los ecosistemas.

El desafío, por tanto, no consiste únicamente en reciclar más, sino en encontrar nuevos usos para los materiales recuperados.

Smart Circular Plastics busca llegar al mercado

El equipo peruano está integrado por la doctora en Química María Quintana y los ingenieros Pierina Pérez y Harry Anderson Rivera Tito. Su participación en Vietnam representa una oportunidad para mostrar el prototipo ante empresas e instituciones interesadas en llevar la tecnología a una escala comercial.

PUEDES VER: Iniciativa del Minam impulsa reciclaje de tapas plásticas

El proyecto competirá en la categoría Universidad-Empresa, diseñada para facilitar que las innovaciones desarrolladas en el ámbito académico puedan ser adoptadas por compañías y llegar a una producción de mayor escala.

La participación internacional también fue posible gracias al respaldo privado. La Sociedad Minera Cerro Verde asumió los costos de traslado del equipo peruano a Vietnam, luego de gestiones realizadas por el Patronato de la UNI.

Ahora, uno de los principales objetivos de los investigadores es conseguir socios que permitan masificar la tecnología y llevar el material al mercado.

El proyecto enfrenta, sin embargo, el desafío habitual de las innovaciones basadas en nanotecnología: antes de una adopción comercial amplia deberán evaluarse aspectos como durabilidad, desempeño antimicrobiano en condiciones reales, estabilidad del material y seguridad de las nanopartículas en los usos específicos previstos.

Para la UNI, el propósito final es que los residuos plásticos puedan transformarse en productos útiles y evitar que continúen acumulándose en el ambiente. La apuesta de Smart Circular Plastics combina así dos desafíos: reducir la contaminación por plástico y desarrollar materiales capaces de responder a necesidades concretas de la sociedad.

Si te interesa conocer más iniciativas sobre economía circular e innovación ambiental en el país, revisa también esta propuesta del Minam para impulsar el reciclaje de tapas plásticas y descubre cómo el plástico antimicrobiano podría abrir nuevas oportunidades para el reciclaje en Perú.

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