Iniciativa del Minam impulsa reciclaje de tapas plásticas
Fomenta la economía circular mediante el aprovechamiento sostenible de materiales reutilizables y la reducción de la contaminación ambiental.

Una simple tapa de plástico puede transformarse en un nuevo producto útil. Aunque muchas veces se desecha sin pensar, este material puede tener una segunda vida a través de prácticas sostenibles que contribuyen al cuidado del ambiente.
En ese contexto, el Ministerio del Ambiente (Minam) lanzó la campaña 'Tapas que transforman', desde la Institución Educativa Teresa González de Fanning, en Jesús María, con el objetivo de promover la economía circular y fortalecer la cultura ambiental mediante acciones de concientización dirigidas a la ciudadanía.
Durante la actividad, la ministra del Ambiente, Nelly Paredes del Castillo, destacó que esta campaña busca promover hábitos responsables para separar los residuos e impulsar el reciclaje, que tiene un impacto positivo en la economía del país y en acciones de ayuda social dirigidas a personas vulnerables.
¿Cuáles son los objetivos?
“Las tapitas son pequeñas, pero tienen un gran poder porque pueden reutilizarse y convertirse en nuevos productos. Por ello, promover su reciclaje no solo ayuda a reducir la contaminación, sino también a fortalecer una cultura ambiental responsable y la economía circular, impulsando las 3R que son reducir, reutilizar y reciclar”, comentó.
Agregó que hay experiencias en las que, a través de la recolección de tapitas, se ayuda a niños con quemaduras, así como negocios que transforman ese material en sillas, muebles o portavasos.
En ese sentido, la titular del sector hizo un llamado a colegios, universidades, centros de trabajo y municipalidades a sumarse a esta iniciativa, recolectar tapitas y convertirse en 'puntos de esperanza' para promover el reciclaje y la economía circular.
Asimismo, la iniciativa promueve la articulación con asociaciones de recicladores formalizados para fortalecer la valorización de materiales reutilizables y fomentar una gestión sostenible.
La ceremonia contó con la participación de Honorio López Reyna, director de la Institución Educativa Teresa González de Fanning, quien destacó esta acción orientada a disminuir la contaminación ambiental.
De esta manera, el Minam busca contar con más aliados para reducir los residuos, darles valor a través del reciclaje, a fin de impulsar la economía circular y ampliar la vida útil de los rellenos sanitarios.
De portavasos a mobiliario
El Minam detalló que las tapitas pueden reutilizarse y convertirse en nuevos productos. En la práctica, cuando se recolectan y se derivan a operadores o emprendimientos de transformación, pueden terminar como materia prima para artículos de uso cotidiano: sillas, muebles o portavasos, entre otros objetos hechos con plástico recuperado.
Además, la ministra Paredes del Castillo indicó que existen experiencias en las que la recolección de tapitas se vincula con acciones de ayuda social, como iniciativas orientadas a apoyar a niños con quemaduras. Esa dimensión social, según lo expuesto por el ministerio, busca sumar un incentivo adicional: que separar residuos no sea solo un acto ambiental, sino también una forma de participación comunitaria.
Reglas básicas de acopio
Para que las tapitas ingresen a un proceso de reciclaje con mejores probabilidades de éxito, la lógica es simple: cuanto menos contaminadas estén, más útil será el material. Por eso, la recomendación operativa es guardarlas aparte y en condiciones que eviten humedad y suciedad.
En campañas escolares o vecinales, funciona definir un punto de acopio visible y una rutina clara: recolectar, almacenar y entregar a un actor que sí pueda clasificar o procesar. Esa organización también permite medir avances (por ejemplo, por bolsas o por peso) y sostener la motivación del grupo sin improvisación.
El negocio de exportarlas
Además del reciclaje local, las tapas plásticas se mueven en el comercio exterior. Un reporte difundido por la Asociación de Exportadores (ADEX) indicó que, en los dos primeros meses del 2026, los envíos peruanos de tapas de plástico alcanzaron US$5 millones 573 mil, una cifra menor a la del mismo periodo del año anterior. En ese ranking de destinos, Colombia lideró las compras con US$1 millón 689 mil, seguida por Bolivia con US$1 millón, Estados Unidos con US$955 mil y México con US$645 mil.
Ese dato añade una lectura complementaria a la campaña del Minam: las tapitas no solo pueden evitar que un residuo termine en el relleno sanitario, también forman parte de una cadena económica donde la valorización depende, en gran medida, de la calidad de la recolección y la separación desde el origen.