Entidades financieras y estatales impulsan un nuevo modelo de inversión para proteger la biodiversidad
Durante la reciente Cumbre de Finanzas, Agricultura y Naturaleza, WWF Perú presentó una metodología que busca rentabilidad económica a través de la conservación.
El sector financiero, las entidades estatales y las organizaciones ambientales buscan demostrar que el desarrollo económico y la protección de la naturaleza pueden ir de la mano. Con este objetivo, los días 4 y 5 de agosto se realizó la Cumbre de Finanzas, Agricultura y Naturaleza, un espacio diseñado para explorar oportunidades de capital frente a la crisis climática y la pérdida de biodiversidad en el Perú.
El evento, organizado por WWF Perú, sirvió como escenario para la presentación oficial en el país de la Guía de Finanzas para Paisajes (Landscape Finance Approach – LFA, por sus siglas en inglés). Esta herramienta metodológica busca estructurar mecanismos financieros que integren, dentro de un mismo territorio, a las comunidades locales, las actividades productivas sostenibles y las soluciones basadas en la naturaleza.
Este enfoque propone una nueva manera de financiar el desarrollo y permite estructurar portafolios de inversión que diversifican riesgos, atraen capital a mayor escala y generan beneficios ambientales, sociales y económicos, detalló Kurt Holle, Director País de WWF Perú, al explicar los alcances de la iniciativa.
Proyectos piloto en Madre de Dios
La aplicación de esta nueva guía no se limita a la teoría, sino que ya se encuentra en fase de implementación en la región de Madre de Dios. En este territorio amazónico, los especialistas han identificado actividades productivas que pueden dinamizar la economía local sin requerir la deforestación de los bosques.
En el Perú, WWF viene implementando este enfoque en el paisaje de Madre de Dios, donde ha identificado tres cadenas de valor prioritarias con potencial para impulsar economías compatibles con la conservación de los bosques: la ganadería regenerativa, la castaña amazónica y la madera proveniente de manejo sostenible, añadió Holle para ilustrar el impacto directo del proyecto en la Amazonía.
Para materializar este apoyo y lograr que los fondos lleguen a los emprendedores rurales, WWF Perú viene trabajando de forma articulada con la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (FEPCMAC). Ambas instituciones están desarrollando productos de microfinanzas bajo los parámetros del enfoque de paisajes, lo que incluye un programa piloto diseñado específicamente para inyectar capital a los productores dedicados a la ganadería regenerativa.
Un sistema financiero con visión ambiental
El interés por canalizar dinero hacia actividades sostenibles está ganando terreno en la banca tradicional y las microfinancieras. El encuentro permitió a los actores privados y públicos compartir experiencias nacionales e internacionales sobre cómo incorporar variables ambientales en la toma de decisiones económicas diarias, buscando mecanismos innovadores de inversión.
Martin Sanabria, gerenta de Desarrollo y Promoción, subrayó que el mercado actual exige este tipo de alternativas integrales. Desde el sistema financiero existe un creciente interés por desarrollar instrumentos que incorporen criterios ambientales sin comprometer su viabilidad. El Enfoque de Finanzas para Paisajes (LFA) facilita ese proceso al reducir riesgos mediante una visión integral del territorio y abrir oportunidades para canalizar inversiones hacia actividades productivas sostenibles, explicó.
La cumbre logró congregar a un amplio espectro de tomadores de decisiones del sector público, incluyendo a representantes del Ministerio del Ambiente (MINAM), el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el Sernanp y ProInversión.
Por el lado del capital privado y multilateral, participaron ejecutivos de entidades como BBVA Perú, Credicorp, CAF, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ASOMIF, AIV y NESsT. La ejecución de este importante encuentro, que busca sentar las bases para una economía compatible con el cuidado del medio ambiente, fue viabilizada gracias al financiamiento otorgado por la Cooperación Alemana para el Desarrollo, implementada a través de la agencia GIZ.






