Ballena jorobada juvenil vara en playa Colán
IMARPE confirmó que el cetáceo medía 5.20 metros y llevaba varios días muerto. No se hallaron evidencias de interacción con pesquerías u otras actividades humanas.
El Instituto del Mar del Perú (IMARPE) reportó el varamiento de una ballena jorobada juvenil en la playa Colán, provincia de Paita, región Piura. El ejemplar, identificado como Megaptera novaeangliae, fue encontrado el pasado 21 de agosto y, según la evaluación de especialistas, habría permanecido varios días muerto antes de ser arrastrado por las corrientes hasta el litoral.
El hallazgo vuelve a poner atención sobre la presencia estacional de estos grandes cetáceos en el litoral norte peruano y sobre la importancia de reportar rápidamente los varamientos de fauna marina, debido al valor científico que tienen para conocer el estado de las poblaciones y las amenazas que enfrentan.
IMARPE identifica a una ballena de 5.20 metros
La evaluación realizada por especialistas permitió establecer que el animal era una cría de aproximadamente 5.20 metros de longitud. Además, se registraron medidas de 1.62 metros para la aleta pectoral y 1.65 metros para la aleta caudal.
El estado del cuerpo permitió determinar que el cetáceo llevaba varios días muerto. Parte de los órganos blandos, entre ellos la lengua y una porción del tracto digestivo, ya no estaban presentes debido al avanzado proceso natural de descomposición.
Los especialistas no encontraron lesiones externas que permitieran asociar el deceso con actividades pesqueras, embarcaciones u otras acciones humanas. Por ello, el reporte no atribuye la muerte a una causa antrópica directa.
El desplazamiento del cuerpo hasta Colán habría ocurrido por acción de las corrientes marinas, un fenómeno que puede transportar restos de animales muertos durante varios kilómetros antes de depositarlos en las playas.
PUEDES VER: Lanzan convocatorias de voluntariado en el norte peruano para la temporada de avistamiento de ballenas 2026
¿Por qué las ballenas jorobadas llegan a Piura?
La presencia de ballenas jorobadas en las costas del norte del Perú forma parte de su ciclo migratorio anual. Según IMARPE, estos cetáceos pueden observarse frente al litoral peruano principalmente entre mayo y noviembre, cuando se desplazan desde sus áreas de alimentación hacia zonas tropicales y subtropicales de reproducción.
Durante esta temporada aumenta la posibilidad de observar ejemplares cerca de la costa, así como de registrar individuos varados. La ruta migratoria convierte al litoral de Piura, Tumbes y otras regiones del norte peruano en un espacio relevante para el seguimiento de estos mamíferos marinos.
Un antecedente registrado por IMARPE en Colán en junio de 2021 también involucró a una ballena jorobada. En aquella oportunidad se trató de un macho subadulto de 7.96 metros, cuyo avanzado estado de descomposición impidió realizar una necropsia completa.
El organismo ha documentado además otros varamientos recientes de esta especie en el litoral peruano. En julio de 2026, por ejemplo, especialistas registraron en Marcona, Ica, una ballena jorobada juvenil de 9.22 metros que presentaba un avanzado deterioro externo y habría permanecido muerta a la deriva durante más de una semana.
Varamientos aportan información científica
Aunque un animal marino varado representa una escena preocupante, estos acontecimientos constituyen una fuente importante de información para la investigación científica. IMARPE mantiene un programa de vigilancia de estos eventos para recopilar datos sobre la biología, distribución, estado sanitario y posibles amenazas para los mamíferos marinos.
La información obtenida puede incluir mediciones biométricas, observación de lesiones y, cuando las condiciones lo permiten, análisis especializados. El organismo señala que los estudios pueden incorporar necropsias, histopatología, toxicología y virología, entre otras herramientas, para determinar posibles causas de muerte.
Sin embargo, no siempre es posible establecer con precisión qué provocó el fallecimiento. El grado de descomposición, el tiempo que el ejemplar permaneció a la deriva y las dificultades de acceso a algunas zonas pueden limitar la investigación.
Por ello, cada reporte oportuno puede contribuir a ampliar la información disponible sobre las poblaciones de cetáceos que utilizan las aguas peruanas durante sus desplazamientos.
IMARPE pide no acercarse a animales varados
Ante el hallazgo de la ballena en Colán, IMARPE reiteró la recomendación de no acercarse ni manipular animales marinos varados, tanto si están vivos como muertos. El contacto puede representar un riesgo para la salud debido a la posible presencia de agentes patógenos.
PUEDES VER: Red peruana registró más de 160 avistamientos de cetáceos en 2025
La recomendación también busca evitar que personas intenten mover, cortar o retirar partes de los ejemplares sin autorización ni conocimiento técnico. Un antecedente registrado por IMARPE en Colán en 2021 mostró precisamente la importancia de preservar el cuerpo para facilitar las evaluaciones científicas.
Los ciudadanos que encuentren una ballena, delfín o marsopa varada pueden comunicar el hecho a IMARPE mediante el WhatsApp 975 345 546. El organismo solicita enviar fotografías o videos y, especialmente, la ubicación exacta del evento para facilitar la atención de los especialistas.
Colán se mantiene como punto de vigilancia marina
El nuevo varamiento registrado en Piura confirma la relevancia del litoral de Colán y Paita para el monitoreo de fauna marina. La zona ya ha sido escenario de otros eventos registrados por especialistas, por lo que el seguimiento resulta especialmente importante durante la temporada de migración de las ballenas jorobadas.
El caso de esta cría de 5.20 metros no presenta, de acuerdo con la evaluación inicial, señales externas que permitan relacionar su muerte con una actividad humana. No obstante, su registro permitirá incorporar nuevos datos al seguimiento que realiza IMARPE sobre los cetáceos que recorren el litoral peruano.
La vigilancia de estos eventos, sumada a la colaboración de pescadores, residentes y visitantes, puede mejorar la respuesta ante futuros varamientos y aportar evidencia para la conservación de una de las especies más emblemáticas que llegan cada año a las aguas del Perú.






