El Niño: sequía y escasez de agua se agravarán desde diciembre

El Niño: sequía y escasez de agua se agravarán desde diciembre

05 Nov 2026
Redacción RS
Redacción RS
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El Niño agravará desde diciembre el déficit de lluvias y la escasez de agua en el sur y la Amazonía peruana, según advirtió Senamhi. Mientras el norte afrontará precipitaciones intensas, otras regiones podrían sufrir una reducción de sus reservas hídricas, con impacto en la agricultura y la ganadería.

El fenómeno El Niño tendrá efectos contrapuestos en el territorio peruano. Mientras la costa norte soportará lluvias intensas, inundaciones y posibles desbordes de ríos, distintas localidades del sur y la Amazonía enfrentarán un escenario de sequía y escasez de agua que podría agravarse desde diciembre de 2026. La situación amenaza la producción agrícola, la alimentación del ganado y la disponibilidad de recursos hídricos para las poblaciones afectadas.

El ingeniero Nelson Quispe, especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), advirtió que los efectos relacionados con la falta de precipitaciones comenzarán a sentirse con mayor intensidad a partir del último mes del año. Según explicó a la Agencia Andina, esta situación constituye otra manifestación del evento climático y requiere atención, aunque los impactos más visibles hasta ahora se concentren en las lluvias que afectan al norte del país.

El especialista señaló que la disminución de las precipitaciones tendrá consecuencias directas sobre los cultivos que dependen del agua de lluvia. La reducción de las cosechas también repercutirá en la disponibilidad de alimentos para los animales destinados a la ganadería, lo que podría comprometer los ingresos de las familias que dependen de estas actividades productivas.

La advertencia cobra relevancia porque El Niño no genera los mismos efectos en todas las regiones. La distribución de las lluvias y las condiciones oceánicas pueden ocasionar excesos de precipitaciones en determinados territorios y déficits en otros, por lo que las medidas de prevención deben considerar las particularidades climáticas y productivas de cada zona.

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Déficit hídrico: 397 distritos están en riesgo muy alto

La preocupación por este escenario también está respaldada por las evaluaciones del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred). Un estudio técnico actualizado a septiembre de 2026 identificó 397 distritos en riesgo muy alto por déficit hídrico durante el periodo de lluvias 2026-2027. Otros 666 distritos fueron clasificados en riesgo alto.

Los territorios con mayor exposición se encuentran principalmente en la sierra sur. Puno concentra 100 distritos en riesgo muy alto, seguido de Cusco, con 87; Apurímac, con 66; Ayacucho, con 53; y Huancavelica, con 25. También figuran Junín, Huánuco, Pasco, Arequipa y Tacna.

La dimensión del problema se refleja en la población y las actividades económicas expuestas. En los 397 distritos identificados viven aproximadamente 2,48 millones de personas y existen cerca de 994,455 viviendas. Asimismo, están comprometidas alrededor de 2,47 millones de hectáreas de superficie agrícola y 8,02 millones de hectáreas de pastos naturales.

El impacto potencial sobre la ganadería también es considerable: el estudio estima que en estas jurisdicciones están expuestos más de 1,6 millones de cabezas de ganado vacuno, 5,1 millones de ovinos y 2,9 millones de alpacas.

La Autoridad Nacional del Agua (ANA), cuyos escenarios hidrológicos fueron considerados en la evaluación, identifica como zonas con mayor probabilidad de experimentar déficit de agua a Puno, Tacna, Cusco, Apurímac y Ayacucho. También advierte sobre sectores del norte de Arequipa y del sur de Huancavelica, Madre de Dios y Ucayali.

Reservorios y ríos muestran señales de menor disponibilidad

Otro indicador que preocupa a las autoridades es la situación de las reservas hídricas. Según el informe de Cenepred, al 14 de septiembre de 2026 los principales reservorios del país registraban, en promedio, un almacenamiento equivalente al 66,4% de su capacidad total.

Sin embargo, las diferencias entre infraestructuras evidencian que no todas las regiones cuentan con la misma disponibilidad. Tinajones, en Lambayeque, alcanzaba apenas el 21,6% de su capacidad, mientras que San Lorenzo, en Piura, registraba 57,9%. Poechos tenía 87,5% y Gallito Ciego, en La Libertad, 70,2%.

El organismo también identificó una tendencia descendente en los volúmenes almacenados en varios reservorios, especialmente en los ubicados en la vertiente del Pacífico sur. Esta reducción podría limitar la capacidad de respuesta frente a una temporada con precipitaciones insuficientes.

La situación de los ríos tampoco es homogénea. En la vertiente del Pacífico sur, los ríos Acarí, Yauca y Tumilaca presentaban anomalías negativas de caudal. En la cuenca del Titicaca, el río Ilave registraba valores inferiores a lo habitual. En la Amazonía se observaban condiciones similares en los ríos Napo, Nanay, Aguaytía, Cumbaza y Huallaga, entre otros.

Estas condiciones adquieren importancia porque los ríos y reservorios abastecen a poblaciones, actividades agrícolas, sistemas de riego y otras actividades económicas que dependen de una disponibilidad regular de agua.

Altas temperaturas agravan los efectos sobre la agricultura

A la falta de lluvias se suma otro factor: las temperaturas excepcionalmente elevadas registradas durante 2026. Nelson Quispe explicó que tanto el verano como el invierno presentaron condiciones mucho más cálidas de lo habitual, con valores que llegaron a situarse hasta 10 grados por encima de los registros normales en determinados episodios.

Este comportamiento térmico repercute en el desarrollo de los cultivos y en la calidad de las cosechas. El especialista mencionó que algunos frutos no alcanzan el tamaño esperado debido a las condiciones ambientales adversas, lo que puede afectar la productividad y los ingresos de los agricultores.

La combinación de temperaturas elevadas y precipitaciones insuficientes incrementa la presión sobre los suelos y las fuentes naturales de agua. Además, puede comprometer el crecimiento de los pastos que sirven de alimento al ganado, especialmente en las zonas altoandinas donde la actividad pecuaria depende de las lluvias estacionales.

No obstante, Quispe también señaló que el fenómeno podría generar algunos efectos favorables para determinados productores. En zonas desérticas de Piura y Lambayeque, donde se desarrolla actividad agroexportadora, las lluvias podrían contribuir a la recarga de las napas freáticas, es decir, las reservas de agua subterránea que posteriormente pueden utilizarse para la agricultura.

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El Niño tendrá efectos diferentes según cada región

Los pronósticos de la Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) confirman que el comportamiento climático será desigual. En su comunicado del 30 de octubre, el organismo señaló que El Niño Costero mantendría una magnitud extraordinaria hasta febrero de 2027, mientras que las precipitaciones durante el verano superarían los valores normales en la costa norte, costa central y sierra norte occidental.

En contraste, la sierra suroriental, la sierra centro oriental y sectores de la Amazonía central y sur presentarían lluvias inferiores o cercanas a sus promedios históricos. Esta distribución también se reflejaría en los caudales: mientras los ríos Tumbes, Chira, Piura, La Leche y Jequetepeque registrarían valores superiores a lo normal, otros sistemas fluviales de la Amazonía y la cuenca del Titicaca podrían mantener caudales reducidos.

El ENFEN advirtió que los embalses de Tinajones, en Lambayeque, y Paucarani, en Tacna, continuarían con niveles bajos, situación que podría comprometer las reservas necesarias para la campaña agrícola de 2027.

Autoridades deben reforzar medidas de prevención

Ante este panorama, el Senamhi exhortó a la población, los productores y las autoridades a adoptar medidas preventivas frente a los diferentes impactos de El Niño. La planificación del uso del agua, el seguimiento de las reservas hídricas y la protección de las actividades agropecuarias serán fundamentales para reducir los daños.

También será necesario que los gobiernos regionales y locales consideren los escenarios de riesgo elaborados por Cenepred y la ANA para priorizar intervenciones en las jurisdicciones más vulnerables.

El desafío será atender simultáneamente las emergencias por exceso de precipitaciones en el norte y los problemas derivados de la falta de agua en el sur y la Amazonía. Como advirtió Quispe, el evento climático todavía se encuentra en desarrollo y sus efectos podrían intensificarse durante los próximos meses.

Ante el avance de El Niño y el riesgo de escasez de agua, revisa también qué regiones del Perú enfrentan mayor amenaza por sequías y sigue las próximas alertas de Senamhi y Cenepred para conocer la evolución de este escenario.

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