Perú destaca por su cantidad de corredores naturales
Estudio señala que corredores naturales de los Andes peruanos acogerán a especies que migren de la Amazonia.

Perú tiene el territorio con la mayor concentración de corredores naturales que podrían permitir que miles de especies amazónicas se adapten a los efectos del cambio climático al desplazarse hacia los Andes, revela un estudio científico.
Este trabajo ha sido publicado en la revista científica Global Ecology and Conservation y en él se concluye que el territorio peruano resulta clave para la resiliencia climática de diversas especies amazónicas, al haberse constituido en uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta.
Debe tenerse en cuenta que, a medida que las temperaturas aumentan en la Amazonia, miles de especies buscarán migrar hacia refugios más altos para sobrevivir.
En ese sentido, según el estudio desarrollado por científicos de Conservación Amazónica (ACCA), Andes Amazon Fund, Osa Conservation, Climate Corridors, Wake Forest University y Universidad Icesi, la Cordillera de los Andes se convierte en el espacio idóneo para la subsistencia de las especies migrantes de la Amazonia.
“El Perú representa la oportunidad más grande para conservar corredores climáticos que son claves para el futuro de la amazonia”, explicó Corine Vriesendorp, directora de ACCA.
En el documento se advierte que muchos de estos paisajes amazónicos enfrentan amenazas como la deforestación y la minería ilegal, entre otras. Pese a ello, aún existe una oportunidad para protegerlos, ampliarlos y restaurarlos antes de que pierdan su capacidad de conectar ecosistemas y permitir la adaptación de las especies frente al cambio climático.
Estudio revela corredores naturales
Esta investigación es considerada el primer análisis regional sobre conectividad ecológica y adaptación climática realizado a escala de toda la Cuenca Amazónica.
Se analizaron para ello más de 6,7 millones de kilómetros cuadrados de bosque amazónico a fin de identificar las rutas que permitirían a las especies desplazarse hacia refugios climáticos en zonas altas frente al avance de la crisis climática.
Los resultados muestran que la Amazonía occidental (que incluye al oriente peruano) concentra las rutas más importantes para la adaptación de estas especies debido a su cercanía con la cordillera de los Andes y sus pronunciados gradientes altitudinales.
En ese contexto, los investigadores identificaron más de 2.200 rutas potenciales de conectividad ecológica entre áreas protegidas amazónicas y refugios de altura, además de 10 corredores prioritarios aún no protegidos, la mayoría ubicados en el Perú.
Corine Vriesendorp señaló que ACCA gestiona las estaciones biológicas Wayqecha, Manu y Los Amigos, ubicadas a lo largo de un gradiente altitudinal dentro de uno de los corredores climáticos del sureste del Perú.
“En el sureste del Perú tenemos un laboratorio extraordinario de estudio. A solo 100 kilómetros está el nevado más cercano y contamos con todo un gradiente altitudinal para entender qué es lo que realmente está pasando y cómo se están moviendo las especies”, explicó Vriesendorp respecto a la estación biológica Los Amigos, en Madre de Dios.
¿Qué es un corredor natural?
Los corredores son áreas, generalmente alargadas, que conectan dos o más regiones. Pueden ser franjas estrechas de vegetación, bosques ribereños, túneles por debajo de carreteras, plantaciones, vegetación remanente o grandes extensiones de bosques naturales. El requisito indispensable es que mantengan la conectividad entre los extremos para evitar el aislamiento de las poblaciones.
Los corredores biológicos empezaron a tener relevancia para la conservación de la naturaleza con la observación de la disminución del número de especies en zonas aisladas. Por ejemplo, con la construcción del Canal de Panamá (1907-1913) en el Río Chagres se creó el Lago Gatún de 425 km2. Con la gran inundación, las puntas de las montañas se convirtieron en islas, entre las que sobresale la Isla de Barro Colorado, de 15,7 km2.
A pesar de que fue decretada reserva natural en 1923, desde entonces la fauna y flora de la isla han sufrido grandes cambios. Más de 65 especies de aves han desaparecido de las 208 que se reproducían en la isla. También se ha sugerido que la desaparición de los grandes depredadores (puma, jaguar y águila harpía) ha resultado en el aumento de sus presas (coatíes, agutíes, perezosos y monos aulladores), que a su vez han modificado la composición de la vegetación como consecuencia de sus preferencias alimenticias.
Los corredores mantienen la continuidad de los procesos biológicos. Uno de los más importantes para la conservación es el proceso de dispersión de los individuos. Generación tras generación, las poblaciones se dispersan y colonizan exitosamente lugares lejanos al sitio donde nacieron. En las plantas son las semillas las que realizan la dispersión, mientras que en los animales, generalmente, son los individuos jóvenes los que migran.